Fernando
Murillo Flores
De un tiempo a
esta parte y de manera constante se pronuncia la palabra pueblo para justificar
algunas acciones políticas en su nombre o, cuando menos, para expresar que se
toman o tomarán decisiones de gobierno en su nombre.
Una de las formas
de comprender lo que significa pueblo, es tomando nota de lo que implica como
conjunto. Así, el pueblo puede ser definido por el conjunto de personas que
habitan en el territorio de un país, aunque también podría hacerse extensivo el
concepto a aquellas personas que habiendo nacido en ese territorio no están en
él por distintas razones, como actualmente sucede con los venezolanos y en el
pasado más remoto con el pueblo judío hasta la fundación del Estado de Israel.
Al año 2020, según
el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población del
Perú era de 32´625,948 de peruanos.
Es decir, el pueblo del Perú, como conjunto, tiene esa cantidad de personas.
Quien gobierne el país lo debería saber.
En las elecciones
generales presidenciales del 2021, de acuerdo a la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE), en esos comicios debían votar un total de 25´287,954 peruanos, como electores
hábiles. Sin embargo, ello no fue así.
En la denominada
“segunda vuelta” electoral, se elige al presidente del Perú entre los dos
candidatos que en primera vuelta hayan obtenido el primero y segundo lugares.
En la segunda vuelta electoral, este año, acudieron a votar 18´856,802 peruanos, esto significa que
6´431,152 peruanos no acudieron a
votar.
De esos 18´856,802
de peruanos que acudieron a votar, 121,489
lo hicieron en blanco, lo que equivale a decir, que no expresaron voluntad
alguna para efectos de la elección; 1´106,816
de peruanos, al votar, lo hicieron anulando su voto infringiendo las
disposiciones para la emisión de un voto válido.
Lo anterior nos
deja con un universo de 17´628,497
de peruanos que sí emitieron un voto válido, expresando su voluntad de votar por
uno u otro candidato, arrojando el siguiente resultado, entre los candidatos
presidenciales:
Pedro
Castillo Terrones: 8´836,380
- Keiko
Fujimori Higuchi: 8´792,117
La diferencia de
votos entre uno y otro candidato fue de 44,263;
para tener una idea volumétrica de esa cantidad de peruanos, debemos decir que
la capacidad del estadio nacional (Lima), es de 50,000 personas. Esa diferencia
de personas cabe, de sobra, en dicho escenario deportivo.
¿Cuál es la razón
de esta reseña numérica de las elecciones presidenciales de este año 2021?
Constantemente el
presidente electo, las pocas veces que habla, generalmente en discursos o
monólogos, invoca al pueblo como aquél que lo eligió y en nombre del que sus
acciones de gobierno tendrían alguna razón de ser. Algunos de los congresistas
del grupo parlamentario del partido de gobierno y el líder de éste, hacen
alusión al pueblo como aquél al que no deben traicionar.
Un común
denominador de esas alusiones al pueblo, va acompañada de la frase “la mayoría”
o “las mayorías”. Veamos si ese “pueblo”, si esa “mayoría” o “mayorías” que
tanto invoca el presidente en funciones y su partido es tal.
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Población
del Perú
|
32´625,948
|
100.00%
|
|
|
|
Electores
hábiles
|
25´287,954
|
77.50%
|
100.00%
|
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Peruanos
que no votaron
|
6´431,152
|
19.71%
|
25.43%
|
|
|
Peruanos
que votaron
|
18’856,802
|
57.79%
|
74.56%
|
100.00%
|
|
Votos
blancos
|
121,489
|
0.37%
|
0.48%
|
0.64%
|
|
Votos
nulos
|
1´106,816
|
3.39%
|
4.37%
|
5.86%
|
|
Votos
a favor de Fujimori
|
8´792,117
|
26.94%
|
34.76%
|
46.62%
|
|
Votos
a favor de Castillo
|
8´836,380
|
27.08%
|
34.94%
|
46.86%
|
De acuerdo a la
Real Academia Española, el pueblo es el “Conjunto
de personas de un lugar, región o país.” y, como ya lo mencionamos, el
pueblo peruano al 2020 era de 32’625,948 habitantes (100%), de ese total de
peruanos, el actual presidente fue electo por 8’836,380 peruanos (27.08%) y
este porcentaje dista mucho del 50% del pueblo y no es una mayoría.
Del conjunto de
peruanos que votaron, que fue 18’856,802 (100%), 8´836,380 peruanos (46.86%)
votaron por elegir al presidente actual, lo que significa – debe tenerse en
cuenta – que 10’020,422 peruanos (53.08%) no votaron por él, ya sea porque
votaron por la candidata Fujimori Higuchi, no expresaron voluntad alguna o, al
viciar el voto le mostraron su rechazo, conjuntamente que a la otra candidata o
a los dos en general. Al igual que lo anterior, ese porcentaje (46.86%) que no
es más del 50% del pueblo que acudió a votar y lo hizo por el presidente
actual, está lejos de ser el pueblo y no es una mayoría.
En consecuencia,
ya sea respecto al total del pueblo o respecto al total del pueblo que fue a
votar, el número de peruanos que votaron por el presidente actual, no es más
del 50% en cada caso. En ese sentido, ese porcentaje de los peruanos: 27.08%
del 100% del pueblo y 46.86% del pueblo que fue a votar, no es el pueblo y no
es la mayoría, en ningún caso.
Si un presidente
invoca la palabra pueblo, sabiendo y estando consciente de lo explicado, debe
saber que menos del 50% del pueblo, no es el pueblo y mucho menos la mayoría
del pueblo. Es más, hablar así, implica ignorar al otro 50% del pueblo que no
voto por él, vició su voto contra él, vició su voto en contra de él y la otra
candidata o sencillamente rechazándolo todo, incluido a él.
Un presidente, que
se supone es un hombre de Estado, toma decisiones para el pueblo en su
conjunto, para el bienestar de todos los ciudadanos del Estado que gobierna. Si,
por el contrario, se nombra ilusamente al pueblo o a las mayorías, para la toma
de decisiones sólo en función de quienes votaron por él o pensando que ésas
beneficiarán a quienes no votaron por él, terminará muy mal de cara al
futuro.
Que el actual
presidente haya sido elegido por 8´836,380 votos, de un total de 18’856,802 de
peruanos que fueron a votar, respecto a un total de 25´287,954 peruanos que
debieron ir a votar, nos da una idea que ello tampoco respalda la intención de
realizar una asamblea constituyente en nombre del pueblo, y demuestra además
que no existe ningún momento constituyente.
Los líderes de un
pueblo, cuando realmente lo son, se comunican permanentemente con él y éste
necesita escucharlos, si bien no en todo momento, cuando sea realmente
necesario, y cuando el líder le habla al pueblo no le debe mentir ni expresar
incoherencias.
Jorge VI, otrora
Rey de Inglaterra y padre de la actual reina, era tartamudo y no podía hablar
en público, pero necesitaba hacerlo sobre todo cuando el pueblo de Inglaterra
necesitaba escucharlo en la encrucijada de afirmarse ante la Alemania Nazi,
durante la II Guerra Mundial. ¿Qué hizo? Bueno, aprendió a dominar su miedo y
se sobrepuso a su limitación y el pueblo de Inglaterra lo escuchó firme. Este
episodio puede verse en la película “El discurso del Rey”.
El silencio, para
un líder, es como arena movediza, cada día que pase éste en silencio o cada vez
que hable cometa errores o exprese incoherencias, se irá hundiendo más sin ni
siquiera moverse, hasta desaparecer.
En esa arena
movediza, luego de dos meses de gobierno, muchos de los peruanos, sin importar
la razón por la que votaron por el actual presidente, ven su hundimiento; dudo
que esos 8´836,380 peruanos que eligieron al actual presidente, siga siendo ese
número, pero en ningún caso es el pueblo o la mayoría. Nunca lo fue.
Pero creo que lo más grave es que el actual gobierno
se sabe minoría frente al pueblo del Perú con los 8’836,38 de peruanos que
votaron por él, frente al universo de peruanos hábiles para votar (25´287,954)
y frente al universo de peruanos que finalmente fueron a votar (18’856,802), y
es por ello que se quiere valer del poder para imponer una convocatoria a una
asamblea constituyente, desde la que se instaure una institucionalidad proclive
a un gobierno de una minoría sobre la mayoría. En este caso los números no
mienten.