martes, 13 de abril de 2010

Lugares nada comunes


Acabo de leer e informarme sobre la decisión que ha tomado John Paul Stevens, Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, de retirarse del servicio activo antes de cumplir los 90 años de edad. Que emocionante debe ser para un magistrado retirarse cuando él lo decida, cuando él lo quiera siempre y cuando Dios lo bendiga con la lucidez – claro está –, que emocionante debe ser escuchar cómo la noticia se difunde y que a uno lo describan como magistrado y de inmediato surjan los comentarios sobre temas del equilibrio de tendencias de su tribunal por la ausencia que dejará uno de sus magistrados, en función de las decisiones en que participó, así como la trascendencia de las mismas. Qué emocionante debe ser…

Fernando Murillo Flores, es un Juez Superior, nombrado como tal en la Corte Superior de Justicia del Cusco, por el Consejo Nacional de la Magistratura en abril de 2003, cuando tenía 37 años; de acuerdo a la Constitución, su contrato de trabajo debe ser ratificado cada 7 años, de modo que este mes vence su primer contrato. No sabe si será ratificado o no, si no lo es habrá dejado de ser juez luego de 7 años de servicio y a los 43 años de edad y punto aparte… ¡ah! y lo que pueda decir o escribir antes de que eso suceda no le importa a nadie más que a los que lo aman, que son pocos y están en la foto familiar.

Salvando las distancias de espacio y tiempo – por ello eso de lugares nada comunes – que sin duda me ubican a años luz de John Paul Stevens, quien además tendría que aceptar mis disculpas por poner su nombre y el mío en esta similitud tan ridícula, me siento como en una caverna tratando de hacer una pintura rupestre, mientras alguien por allí trata de hacer fuego.

John Paul Stevens, fue nombrado en 1975 como Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, por el Presidente Gerald R. Ford, si nació en 1920, quiere decir que lo nombraron Juez Supremo a los 55 años y de por vida, él no tuvo que preocuparse sobre el vencimiento de su contrato, ni de si era o no ratificado, ni tuvo que hacer un informe sobre su trabajo o la organización del mismo. Sólo tuvo una preocupación: Ser Juez. John Paul Stevens, se limitó a ser un magistrado que a través de sus decisiones y votos se hizo conocer como el más progresista de todos los nueve miembros de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica. Un dato muy importante es que originariamente él era de tendencia conservadora, no en vano fue designado por un presidente de esa tendencia, pero con el correr de los años fue amigable a posiciones liberales, conforme dicen que cambian los tiempos.

Pero, ¿cuál es la importancia de este dato?, creo que dos cosas son importantes, la capacidad de cambiar de posición que requiere de madurez, sea en uno u otro sentido, sin dejar de contar el valor de hacerlo y, además, la independencia frente a quien lo designa a uno como magistrado. En los Estados Unidos la designación de un magistrado para la Suprema Corte la hace el Presidente, con el voto favorable del Congreso, por tanto, no es difícil pensar que siempre existe la posibilidad de que la designación recaiga en un Abogado que tenga una tendencia determinada, frente a esos dos polos existentes desde tiempos inmemoriales: la conservadora o de derecha y la liberal o de izquierda. Teniendo en cuenta ello, un Tribunal como la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, cuenta entre sus miembros con magistrados de determinas tendencias que se reflejan en las decisiones que toma, frente a los problemas que se les plantea como el aborto o las relaciones homosexuales, etc.
Hace poco, el año pasado, el Presidente Obama ha designado como magistrada de la Suprema Corte a Sonia Sotomayor, de origen latino y de tendencia liberal, como se ve, es una designación en reflejo de la tendencia del Presidente; tal vez John Paul Stevens consciente del momento político y de quien gobierna su país, ha tenido el gesto de brindar – luego de una extraordinaria carrera – una segunda oportunidad al Presidente Obama para designar a otro miembro de la Suprema Corte de una igual tendencia, para así no sólo mantener el equilibrio en este Tribunal, sino de renovarle en fuerza de juventud. Sea cual fuese la razón de la decisión, lo envidiable es que es una decisión de un magistrado no solamente al final de una vida lúcida, sino de manera independiente.

Acabo de abrir la web de El País, allí me entero la noticia: “Baltasar Garzón será llevado a juicio por prevaricato”. Bueno, a este emblemático y polémico magistrado se le ocurrió ir más allá de una ley de amnistía sobre los crímenes que se habrían cometido durante la dictadura franquista; en resumen, su determinación lo llevó a preferir los tormentos de la memoria (Gabo dixit) y la conciencia, frente a la paz hipócrita de decir “aquí no paso nada”. Aquí en el Perú tuvimos también a alguien que hizo lo mismo con una ley de amnistía del Gobierno de Fujimori: la Jueza Saquicuray. No sé, pero cada vez que un Juez se aproxima más a la defensa de los derechos fundamentales, como que se vuelve incómodo para quien los atropella, entonces un Juez se vuelve un fusible.

Son las 11:30 hrs., de hoy domingo 11 de abril de 2003, llaman a mi puerta, salgo y el hombre que vende periódicos me los ofrece, compro uno, le pago… vuelvo a sentarme para terminar de escribir esto que acaban de leer, pero antes hojeo el diario y leo: “Pablo Talavera renunció irrevocablemente al Poder Judicial” y sigue la noticia: “Preocupante. Le cerraron paso en concurso de nombramiento de supremos. Dirigía desde el 2002 la Sala Penal Nacional y sentenció a Abimael Guzmán y a la cúpula del MRTA. El juez superior Pablo Talavera Elguera, coordinador de la Sala Penal Nacional (SPN) y los juzgados supraprovinciales, renunció al Poder Judicial y dejará de ser magistrado. Talavera dice que se va por motivos personales: seguir un posgrado en España y dedicarse a la abogacía. Pero en los pasillos judiciales se comenta que su decisión tiene que ver con el frustrado concurso de selección y nombramientos de jueces supremos, en el que estaba quinto en el cuadro de méritos, y la falta de oportunidades para llegar a la Suprema.”

Estoy revisando estas líneas (martes 13) y abro nuevamente El País, leo “El llamamiento de los sindicatos en defensa del juez Baltasar Garzón lo ha respaldado la comunidad universitaria abarrotando el anfiteatro Ramón y Cajal de la facultad de Medicina de la Complutense. Más de un millar de personas que han aplaudido cada apoyo al magistrado”, pienso, - aquí en el Perú fácil se reúnen dos mil, pero para atacar a un magistrado, fácil ah… El País también informa “La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial difundió el martes un comunicado en el que rechaza los actos de apoyo al juez Baltasar Garzón, que ha provocado la división en el órgano de gobierno de los jueces. La nota expresa "su preocupación y tristeza" por las muestras de apoyo al juez de la Audiencia Nacional que de "forma sistemática" se vienen produciendo y que, a su entender, suponen un ataque a "la actuación jurisdiccional del Tribunal Supremo".
Entre las fotos que trae El País sobre el apoyo de Garzón, veo al gran Almodóvar y le citan: “La sociedad tiene una deuda moral con los que perdieron la guerra y con los familiares de esos 113.000 cadáveres que yacen en las cunetas. Si Falange sienta a Garzón en el banquillo sería como si Franco hubiese vuelto a ganar y eso es muy difícil de digerir.” Un aplauso maestro. Qué más puedo decir… las noticias le pusieron punto final a este lugar de cosas nada comunes.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mordiéndose la cola


Es común ver que los perros, entre juego y en serio – tal vez – giran y giran tratándose de morder la cola, a veces lo consiguen y otras veces no; lo primero implica seguir dando vueltas sin fin y morir en el intento, lo segundo, morderla y, en algunos casos, generar dolor, creo que es en este momento en el que el perro se da cuenta que lo que mordió es su cola.

Esa vivencia canina muchas veces me ha servido, a mí en particular, para evitar algunas rutinas en la vida personal y profesional que no conducen a nada y que muchas veces se hacen por hacer. Espero que hacer extensiva esa lección personal a lo que se conoce como Sistema de Justicia no sea tomada a mal, pero simplemente es, como se dice, una metáfora. Nada más.

El Poder Judicial ha estado en medio de la opinión pública con dos hechos: i) El cuestionamiento a un miembro de su Consejo Ejecutivo, concretamente al representante de la sociedad civil que en este caso es nombrado por los colegios de abogados y que vale la pena aclarar no es un magistrado de carrera. Este cuestionamiento se basó en una conversación telefónica en el que dicho representante – es mejor no nombrarlo, pero creo que se llama Hugo Salas Ortiz – afirmaba varios hechos que hacían dudar de su idoneidad para tal cargo de confianza. Es bueno también recordar que esta es la segunda vez que un miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial tiene que apartarse de tal cargo por razones más o menos similares, ¿habrá una tercera vez?. ii) Una resolución cautelar que ordenaba, en el marco de un proceso constitucional de amparo, reponer a un profesional cuestionado y designado por El Congreso, como miembro fallido del Tribunal Constitucional (?), resolución que fue dejada – según dicen las informaciones – en suspenso, pero lo que agravó todo fue que el magistrado que la emitió, al ser fotografiado esgrimió un arma de fuego en actitud amenazante.

El Consejo Nacional de la Magistratura también ha tenido lo suyo: i) Uno de sus miembros (Efraín Anaya Cárdenas) viene siendo cuestionado e investigado por haber – supuestamente – solicitado una coima a uno de los postulantes a la Magistratura, luego de dejar sentado que el nombramiento o depende del poder político o del económico. ii) El último concurso implementado para el nombramiento de Jueces Superiores y Fiscales Supremos, ha sido públicamente cuestionado en su esencia “la evaluación y la forma de hacerse”, dejando ver que está sujeta muy subjetivamente a la opinión de abogados designados para tal efecto. Lo más saltante de esto es que un abogado de ejercicio libre calificó a un postulante a Fiscal Supremo, siendo que el primero muchas veces había sido abogado de la parte adversa en varios procesos penales.

¿Qué hay de común entre el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura? Lo común es que forman parte del tantas veces nombrado sistema de justicia. El Consejo Nacional de la Magistratura es la entidad encargada de nombrar, previa evaluación, a los magistrados que integran el Poder Judicial en todas sus instancias: jueces de paz letrados, jueces especializados y jueces superiores, así como en el Ministerio Público; también es la encargada de evaluar y ratificar a dichos magistrados; vistas así las cosas, el Poder Judicial tiene los magistrados que el Consejo Nacional de la Magistratura considera se los merece. Desde otra perspectiva, el Poder Judicial, está integrado por los magistrados nombrados como tales por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Lo anterior quiere decir que el Consejo Nacional de la Magistratura y el Poder Judicial deben jugar un partido muy importante por el equipo de la justicia, ahora no sé si lo estén haciendo pues harto sabido es que no sólo debe tenerse a los mejores jugadores, sino que con ellos debe tenerse el mejor equipo, sólo eso asegura un buen partido. Pero ¿qué es lo no común entre estas dos entidades? lo no común es que no comparten objetivos, desde cada una de sus misiones constitucionales. Si se quiere una prueba de ello analicemos el comportamiento y dicho de sus representantes.

El Presidente del Poder Judicial ha solicitado la renuncia de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura y el Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura ha contestado – en una de esas vueltas que da el sistema de justicia en aras de morderse la cola – lo siguiente: “No tenemos razones para renunciar. Si se tratara de cuestionamientos, el Poder Judicial y él (se refiere a Villa Stein) en particular, habría tenido que renunciar hace tiempo porque no hay institución más cuestionada que la que él preside”[2]

¿A quien preside Villa Stein, al frente del Poder Judicial sino es a los magistrados que el propio Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado?, esto equivale a decir que si se cuestiona al Poder Judicial se cuestiona a los magistrados (buenos, malos y feos) que el Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado, ¿si esto no es morderse la cola, no sé qué lo sea?

Esto nos lleva a pensar, lo que además ya es un lugar común, en qué es lo que falla ¿el sistema o las personas?. El Presidente del Poder Judicial ha dicho en una entrevista televisiva (en la Hora N de Jaime de Althaus) que lo que falla es el sistema. A propósito de esta declaración el profesor Avendaño Valdez ha dicho: “Me pareció escuchar al presidente del Poder Judicial decir en televisión que no se trata de un problema de personas sino del sistema. En otras palabras, los hombres habrían cumplido con su trabajo, pero la organización legal de las entidades, el Poder Judicial y el CNM, no permite que se alcance lo que todos deseamos: una justicia independiente, honesta y rápida. Discrepo radicalmente”[3]. Bueno yo me sumo a esa discrepancia, siempre he pensado que lo que falla es el factor humano y si ello es así, entonces ¿a quien se nombra como magistrados, con las excepciones del caso claro está?.

El mismo Avendaño Valdez nos lo dice, lo que también es ya un lugar común “El Poder Judicial es deficiente porque sus miembros lo son, salvo excepciones desde luego. Y la razón es muy simple: la clamorosa crisis de la educación legal. ¿De dónde salen los jueces? De las escuelas de derecho y estas son muy numerosas, no tienen control alguno e imparten, en su gran mayoría, una enseñanza lamentable. La educación en general, y la legal en particular, se ha convertido en un negocio, de lo cual resulta que lo mejor es tener muchos estudiantes que paguen bien y gastar lo menos posible”. Sin comentarios.

Cambiemos de tema, hablemos de fútbol, que, como se sabe, es el deporte de las multitudes. En el último partido Universitario vs. Cristal uno de los goles de este equipo, !con el que ganó¡, fue obtenido previa mano de uno de sus jugadores, sí quien cometió la falta que invalida cualquier jugada y en algunos casos sancionada con la pena máxima que es el penal, es un jugador cuyo nombre es mejor no saber, pero creo que fue alguien a quien le dicen el Chino Ximénez declaró: “Es cierto que pare con la mano el balón, pero fue una jugada del momento que se produce en segundos y todos seguimos jugando… total, el fútbol es para los vivos, así de simple”[4].

Las preguntas son simples: ¿es la justicia un juego?, ¿le cometemos faltas a la justicia y seguimos jugando a ser justos?, ¿será la justicia para los vivos “así de simple”? ¿Qué es lo común entre estos jugadores: el Chino Ximénez, el ex Consejero Hugo Salas Ortiz y el actual Consejero Efraín Anaya Cárdenas? que ellos fueron educados en el Perú y los vemos por esa caja boba llamada televisor !!!ah…¡¡¡ “y todos seguimos jugando”, total sus jugadas fueron del momento. ¿En que momento se jodió el Perú?
[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco, actual miembro de la Segunda Sala Civil. Maestro en Derecho Civil y Procesal Civil, por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
[2] Cf. Perú.21 y La República del 2 de marzo de 2003.
[3] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.
[4] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Machu Picchu

Recuerdo que en la universidad tenía un compañero que se preciaba de ser de Pitumarca, o al menos de haber vivido allí y tener sus propiedades; cuando le preguntábamos camino a dónde era Pitumarca, él con orgullo decía “por Pitumarca no se pasa, a Pitumarca se llega”. Creo que un cuzqueño puede decir lo mismo de esa joya histórica y natural que es Machu Picchu, “por Machu Picchu no se pasa, a Machu Picchu se llega”. Siento que Machu Picchu es un santuario, un lugar sagrado que como tal y en su origen y concepción inka era un destino, un lugar al que se llegaba y se llega sin poder ir más allá.

Ahora que Machu Picchu es una maravilla moderna y así declarada, era natural que se acentuase aún más su condición de destino turístico al que personas de todo el mundo quisieran llegar para contemplar ese maravilloso ensamble cultural en un sitio de belleza natural incontrastable. Definitivamente, a Machu Picchu se llega como destino final.

Luego de un año de trabajo, solucionando o mejor dicho, tratando de solucionar problemas ajenos, me di tiempo para colgar unos cuadros y arreglar una gotera en casa para así poder viajar tranquilo de vacaciones. Son las 7:30 de la mañana del 3 febrero de 2008, estoy en el aeropuerto de Cuzco, al que no voy muy seguido, a punto de tomar mi vuelo para Lima, y me doy cuenta que no hay el movimiento usual de turistas; no están los buses de las empresas operadoras de turismo, entonces tomo conciencia del efecto del aislamiento en el que la naturaleza ha sumido a Machu Picchu, luego de varios días de intensa lluvia que ha dañado la vía férrea por la que se llega a esa gran ciudadela Inka.

Cuando uno salía a pasear por el centro histórico de Cuzco ve realmente la presencia de turistas, caminando en grupos, subiendo y bajando de los buses que los llevan de un lugar a otro, paseando por parejas o pequeños grupos ingresando a tiendas y restaurantes; los sábados y domingos los turistas invadían la plaza de armas y le daban un colorido especial, allí están quienes les ofrecen souvenirs, tours y porque no lustrarles los zapatos.

Una lluvia intensa sobre el Cuzco hizo incrementar el caudal de río Vilcanota que discurre por todo el Valle Sagrado de los Incas, así, este río, al ingresar hacia la localidad de Aguas Calientes, luego de Ollantaytambo, llegó con tal fuerza que dejó estropeado muchos trechos de la línea férrea por la que llegaba el turista al destino Machu Picchu.

Este evento de la naturaleza dejo aislado a Machu Picchu y Aguas Calientes, el efecto inmediato fue que más o menos 4,000 turistas quedaron literalmente varados sin poder salir hacia Cuzco, con la consiguiente falta de alimento, agua y servicios. El dinero en efectivo dejó de salir de los cajeros, el precio de la comida y el agua subió (a río revuelto ganancia de pescadores), la desesperación empezó a hacer presa fácil a las personas que tenía la urgencia de salir de Machu Picchu para continuar su periplo. El Gobierno tuvo que hacer un puente aéreo impresionante con helicópteros para evacuar a los turistas y llevar alimentos y agua. En fin, una situación de emergencia sin precedentes.

La afluencia de turistas a Machu Picchu se ha detenido, ha quedado suspendida; dicen que restablecer la línea férrea tomará como unos dos meses, otro tiempo similar será aquél que se tome en restablecer lo más difícil, la confianza del turista en que si vuelve a suceder lo que sucedió tendrá la garantía de que no le pase nada y, si acaso ello sucede, no quedar aislado y tener que ser virtualmente “rescatado”, tal y como se informó a nivel mundial sobre la actividad que el gobierno tuvo que desplegar para evacuar de Aguas Calientes a los más de 3000 turistas que quedaron aislados en su destino, mediante vuelos constantes de helicópteros.

El Cuzco ahora está sin la presencia de turistas, esa afluencia continua de ciudadanos del mundo con destino a Machu Picchu y de paso por el Cuzco se ha detenido. Sin duda, el impacto en la economía cuzqueña que vive del turismo es muy grave, como grave es la pérdida de ganancias de esas empresas no cuzqueñas que explotan el turismo y dan trabajo a cuzqueños. De una manera u otra todos pierden.

¿Que ha quedado luego de esta lección de la naturaleza?

Lo primero, que ante un embate de la naturaleza, el pueblo de Aguas Calientes puede ser borrada del mapa. No sé cuanto se atienda a esta lección, lo más seguro es que la actividad continúe allí como hasta ahora, sólo que la historia se repetirá en el futuro y no sé – no estoy seguro – si se evacuarán turistas o cadáveres. Alguien dijo, con orgullo, “las ciudadelas inkas no han sufrido daño alguno”, claro y obvio, es que lo Inkas no fueron tan negligentes para construir Machu Picchu, por ejemplo, abajo donde esta Aguas Calientes, sino que ellos construyeron esa Llaqta Inka arriba pues sabían guardar respeto por la naturaleza, lo mismo puede decirse de Ollantaytambo, de Pisaq y el mismo Saqsayhuamán.

Lo segundo, la demostración de cuán frágil era y es el sistema de explotación del recurso turístico denominado “Machu Picchu”, pues si la primera lección se asume como verdadera, se ve que tantas empresotas de renombre nacional y mundial, no tienen un plan que afronte la contingencia latente que la naturaleza representa para sus clientes y huéspedes, pues el golpe de la naturaleza podría haber sido mayor. Tal vez sea el tiempo de pensar que Aguas Calientes debiera ser sólo una eficiente estación de tránsito y nada más, tal y conforme lo fue en el pasado.

Lo tercero, que gran parte de la economía cuzqueña depende del turismo y éste en particular de Machu Picchu; si más de dos meses tomará restablecer la confianza en ir a ese destino, no cabe duda que muchas pequeñas y medianas empresas de servicios turísticos se vendrán abajo, como siempre la cuerda se romperá por el lado más débil: los trabajadores, llámense estos guías, porteadores y empleados de planta. Resulta obvio que las pequeñas empresas no tendrán un respaldo económico suficiente para poder soportar sus planillas, pero ¿qué hay de aquellas cuyos nombres son rimbombantes? Si no pueden soportar dos o tres meses sin la actividad económica a la que estaban dedicadas, quiere decir que sólo explotan el turismo a tajo abierto, sin previsión alguna y así como le piden al trabajador su esfuerzo y dedicación en épocas de bonanza, no es justo que ahora se la devuelvan a los trabajadores?

Será el tiempo de ver aquellos restaurantes que menosprecian a los cuzqueños, sus precios los excluyen de su ámbito de sus servicios, para poner sus precios a su alcance y, así, hasta que vuelvan los gringos, soportar el momento con los mestizos y cobrizos. ¿Será posible una campaña así?. Total, cuando vengan nuevamente los gringos todo seguirá igual, al menos por un tiempo y como parte de una economía de sobrevivencia esos lujosos restaurantes deben mirar al Cuzco y a los cuzqueños. Es curioso, pero estos negocios pensados en gringo ¿podrán algún día pensar en cholo?, al menos para pasar el mal momento.

No sé por qué, pero siento que ahora Machu Picchu se está tomando, gracias a la madre naturaleza, un pequeño descanso, un pequeño respiro… de tanta presión y volumen de visitantes sin control alguno. Creo que en la Plaza de Armas del Cuzco – al menos por un tiempo breve – se hablará sólo castellano. No sé porque pero pienso que de este embate de la naturaleza debemos sacar varias lecciones y que la más importante es explotar Machu Picchu de la forma más consciente y racional posible ah… y sin olvidar al Cuzco y a los cuzqueños.

jueves, 2 de julio de 2009

¿No había gatos en Hamelin?


Definitivamente los tiempos han cambiado, cuando era niño había que escuchar los cuentos de una persona mayor que o bien te los contaba, o bien te los leía de un libro; ahora, mi pequeña Sofía se sienta frente a la computadora, introduce un disco compacto y de pronto en la pantalla aparecen las imágenes y el audio de un cuento; ella me pide que la acompañe mientras ve y escucha el cuento varias veces.

Hace varios días que está encantada con el cuento “El Flautista de Hamelin”, lo ha leído, mejor dicho, lo ha escuchado y visto varias veces en la computadora; ella siente especial atracción por la tonada de la flauta que acompaña el audio de voz y las imágines; no sé exactamente lo que perciba del cuento, pero surgen muchas preguntas que no tarda en plantearme.

Como quiera que en Hamelin apareció una sobrepoblación de ratones que pusieron de vuelta y media a sus pobladores, y considerando que Sofía ha visto en varios dibujos animados a Jerry (gato) en persecución implacable y permanente al pobre de Tom (ratón), que grafican esa secular enemistad entre los gatos y los ratones sólo capaz de cesar por la intervención de nuestro Fray Martín, era natural que Sofía me pregunte, así de frente y sin preámbulos: “¿no había gatos en Hamelin?” y la pregunta es lógica, pues si los hubiese habido de seguro los ratones no hubiesen inundado Hamelin, - habrá pensado así Sofía.

Pero lo que llamó también la atención de Sofía y de manera más preocupante, fue el incumplimiento y las consecuencias del mismo que se dejan ver en el cuento. Papi ¿por qué el flautista se llevó a los niños? y la respuesta indirectamente se la da ella misma pero con otra pregunta, papi ¿Por qué el Alcalde no le pagó al Flautista?

Bueno, vamos por partes, como diría el inubicable Jack; pienso en cómo responder y no hallo mejor manera de hacerlo que buscando al profesor de derecho de obligaciones que soy para decirle a Sofía, en los términos más simples posibles las razones que llevaron al pueblo de Hamelin a incumplir su obligación con el Flautista.

Esta vez – pienso – antes de contestarle a Sofía que tanto la gente de Hamelin como su Alcalde se merecían mutuamente, porque en conjunto fueron quienes decidieron no pagar al Flautista y eso de que cada pueblo tiene el gobernante que se merece y que cada gobernante tiene el pueblo correspondiente ya no sólo es cuento sino una triste realidad y a veces hasta por triplicado ¿no coterráneos?

La invasión de ratones en Hamelin hicieron que su pobladores ya no pudiesen vivir tranquila, entonces surgió la necesidad de hacer algo al respecto y por eso se acudió a la autoridad del Alcalde para solucionar el problema, fue cuando alguien que conocía al Flautista sugirió contratarlo, y a cambio de un pago de dinero por sus servicios, asumió la obligación de llevarse a todos los ratones hacia el río para que se ahoguen, propósito que cumplió con la legítima expectativa de lograr el pago por sus servicios. Eso, Sofía, hoy en día se conoce como un contrato de locación de servicios.

Pero sucedió que una vez liberado el pueblo de Hamelin de la plaga de los ratones, luego del festejo y con el mal liderazgo de su Alcalde decidieron no pagar el servicio cumplido por el Flautista y, lo peor de todo, es que minimizaron el esfuerzo de éste. Entonces, Sofia, tanto el pueblo de Hamelin como su Alcalde incumplieron su obligación; algo así como no hacer la tarea y que comúnmente se conoce como la cultura del perro muerto.

Pienso ¿cuántos deudores hay en nuestra sociedad que no sólo no pagan por el servicio que se les ha prestado, sino que además tienden a minimizar el servicio mismo e incluso menospreciar a su acreedor y el servicio o trabajo prestado, originando tantos juicios en vano?.

Sofía, así como tú te preguntas si había gatos en Hamelin, yo me pregunto “¿no había jueces en Hamelin a los que el Flautista podía acudir para demandar el pago por su servicio? y si los había ¿esos jueces serían imparciales?”; será por eso que el flautista, que de seguro no era de Hamelin, no halló mejor manera que procurarse justicia por mano propia; entonces, tomó su flauta, la empezó a tocar y mientras el pueblo estuvo ocupado, se llevó encantados a todos los niños de Hamelin y ellos nunca más volvieron a sus hogares y dejaron sumidas a sus familias en la peor de las tristezas y el pueblo recriminó al Alcalde por el incumplimiento y se armó la del gran bonetón. El pueblo de Hamelin pagó caro su incumplimiento, pero de seguro cambiaron al Alcalde, si es que no lo lincharon, pues lo que dice el cuento es que lo amenazaron con el ostracismo. Alguien tenía que pagar el plato ¿no?

Creo que los niños de ahora no son como los de antes, pienso que si bien pueden interesarse en los viejos cuentos de historias simples, debe emplearse un buen tiempo en razonarlos y hacer girar preguntas en torno a la historia, sólo así cada cuento rejuvenecerá en cada niño que cada vez es más despierto que el anterior, ¿no Sofía?.

Sí Sofía, en Hamelin no había ni gatos que exterminen ratones, ni jueces que hagan justicia, pero lo que sí había en ese tiempo del cuento y en la realidad de nuestro tiempo, es el incumplimiento de las obligaciones, sino, preguntémosle a Caín o a los hermanos de José; esas conductas, Sofía, no son cuento pero quédate tranquila que a ti no te llevará el Flautista.

miércoles, 24 de junio de 2009

Noticias por el día del padre


Hace más de una semana, un viernes antes del día del padre, Sofía mi pequeña hija de 4 años me entregó un porta lapiceros y una tarjeta por el día del padre; luego estuvimos comentando algunos cuentos que ella iba viendo en un libro, así ingresaron a nuestra conversación los tres chanchitos, el pastor mentiroso y, cuando no, el patito feo; en realidad ya le hemos dado varias vueltas a esos cuentos, pero en el Flautista de Hamelín nos detenemos un poco porque hay temas nuevos para ella.
Sofía se pone a revisar las figuras de un libro; yo enciendo mi computadora personal y reviso unas noticias en internet[1]: “Tres niñas viven gracias a la donación de parte del hígado de sus padres” y “Queman a una niña durante un ritual vudú en EE.UU.”; Sofía me dice que tiene sueño, suspendo la computadora, llevo a mi hija al dormitorio, la visto para dormir, le doy su leche y luego me dice pichi pichi, la llevo al baño y luego de atenderla me mira cara a cara porque me arrodille ante ella para arreglarle su ropita y me lanza una frase maravillosa “eres el mejor papa del mundo”, me limpio la baba, y ayudo a Sofía a lavarse los dientes, la acuesto en su cama, la beso, la arropo y vuelvo a mi computadora y, cuando no, a la realidad.
“Tres niñas viven gracias a la donación de parte del hígado de sus padres”, la noticia dice que “Los trasplantes se realizaron en el hospital Guillermo Almenara. Las pequeñas y sus progenitores desarrollan con normalidad sus vidas tras las intervenciones”. “Reachell Quiñones, de ocho meses de edad, recibió dos segmentos del hígado de su padre, (América TV). Este domingo será especial para tres padres que no dudaron en donar parte de sus hígados para salvar a sus hijas de un fatal desenlace. Roberto Diez no dudó en donar dos segmentos de su hígado a su hija Daniela cuando tenía dos años de edad. Ella sufría de cirrosis en las vías biliares y fue intervenida el 18 de mayo del 2003. Ella hoy tiene ocho años, cursa el segundo grado de primaria y lleva una vida normal. El mismo final feliz tuvo Cinthia Yaranga Taipe, de tres años. Hace un año le diagnosticaron cirrosis hepática y un tumor maligno. Esta noticia devastó a su papá Néstor, pues su primera hija había fallecido del mismo mal. Sin embargo, la esperanza volvió a su vida al enterarse que que era el donante indicado y se puso en manos del equipo de médicos del hospital Guillermo Almenara, en un maratónico procedimiento que comenzó a las 10 de la mañana del domingo 25 de mayo del 2008 y culminó el lunes, 16 horas después. Reachell Quiñones Núñez, una bebé de ocho meses, fue recientemente intervenida. A los dos meses de nacida se le detectó cirrosis hepática en estado terminal. Pero hace un mes, las pruebas de compatibilidad determinaron que su padre Jaime Quiñones, un electricista de 26 años, iba a ser su salvador donándole dos segmentos de su hígado. “Doy gracias a Dios y a los doctores que asumieron el reto de operarla a pesar de su peso y su corta edad”, manifestó un emocionado padre que este domingo 21 vivirá sin duda un feliz Día del Padre.”
“Queman a una niña durante un ritual vudú en EE.UU.” Leo la noticia que dice que “La niña, de seis años, fue rociada con combustible por su madre y su abuela. Aunque niegan los hechos, podrían ir hasta 25 y 7 años a la cárcel, respectivamente. Una madre y una abuela, ambas residentes en Nueva York, fueron acusadas de prenderle fuego a una niña de seis años, durante la práctica de un ritual vudú. Luego de ser retenida durante toda una noche dentro de la casa de las denunciadas, fue otro familiar quien tuvo que convencerlas de llevar a la pequeña Frantzcia Saintil a un hospital. Ahí se reveló que sufrió secuelas emocionales y físicas como quemaduras en el 25 por ciento de su cuerpo, ya que la hicieron arder luego de rociarla con combustible. “Durante el desarrollo de una práctica de vudú haitiana, la madre de la niña es acusada de haber vertido intencionalmente un acelerador (de combustión) sobre el cuerpo de su joven hija, provocando que se viera envuelta en llamas”, indicó a través de un comunicado Richard Brown, ministro de Justicia del distrito de Queens, quien incluso afirmó que habría una filmación del hecho. Marié Lauradin, la madre, de nacionalidad haitiana y de 29 años de edad, negó las acusaciones, pero de ser hallada culpable podría ser sentenciada a una pena de 25 años de cárcel como máximo. Sin embargo el juez ya le impuso una fianza de 50 mil dólares. Mientras que la abuela, de 70 años, sería condenada máximo a 7 años. Ambas son acusadas de agredir y poner en peligro el bienestar de la niña.”
Tres padres que han donado parte de su ser físico para prolongar la vida de sus hijas en un 100%; una madre y una abuela que quemaron a una niña de 6 años en un 25% de su cuerpo. Qué tal paradoja ¿no?. Tres niñas que podrán escuchar los cuentos que sus padres les cuenten, tres niñas que podrán saber que sus padres son unos héroes; una niña que ya no creerá en ningún cuento y que tendrá la seguridad de que la figura paterna le es ajena y que no estuvo allí cuando había que protegerla. Tres niñas que llevarán toda su vida, de manera indeleble el amor de sus padres; una niña que llevará toda su vida, de manera indeleble, las cicatrices de la ausencia de la protección paterna.
Dejo de escribir este artículo, apago mi computadora y voy donde Sofía para asegurarme que no se haya destapado…
Es lunes 22 de junio, un día después del día del padre, leo noticias en mi computadora personal y me entero que el 20 de junio, el mismo día que Sofía me abrazaba un viernes antes del día del padre, una mujer de 26 años ha caído mal herida en una calle de Teherán al ser impactada por una bala perdida, ella se llamaba Neda Agha Soltan, murió en pocos minutos cuando la bala que le había impactado en el pecho le arrancó la vida, todo ello en presencia de su maestro de música.
Hoy, a una semana del día del padre, el padre del oficial de la Policía Felipe Bazán Solez, aún lo continua buscando en Bagua, no creo que exista un dolor más grande que el sentir a un hijo muerto sin ni siquiera saber que ha muerto realmente, dejando el resquicio de una esperanza tenue de encontrarlo vivo y carcomiendo la propia vida. En la angustia de este padre estará reflejada siempre la ausencia infinita que cada padre siente cuando la muerte nos sustrae un hijo.
Bueno, el ser padre implica la construcción diaria de una relación con un hijo; a un hijo lo vamos educando e instruyendo para ser bueno y coherente, lo que implica un respeto pleno de su libertad, sobre todo su libertad de elegir y elegir bien; el mundo cada vez más es un cambalache, de manera que enseñarle a un hijo a distinguir el bien del mal y a tomar decisiones lo más justas posibles es ya un buen comienzo, pero esa es una misión difícil, pues el cimiento es el ejemplo de la propia vida.

[1] Fuente: Perú21, edición viernes 19 de junio de 2008.

viernes, 19 de junio de 2009

Bagua


Estuve viendo lo que sucedió en Bagua, en mi país, en mi selva; los cuerpos de peruanos muertos, no me interesa sin son policías o nativos, son peruanos y nadie me diga más; soy un peruano jugando a la vida en mi Patria y en mi camiseta de peruano ya estoy cansado de llevar cintas negras de luto desde antes que empezará a jugar el partido por mi Patria.

Esas fotos y videos de cuerpos inertes, ensangrentados me traen a la memoria una ya vieja canción de Silvio Rodríguez y para no fallar en la cita entró a la internet y busco las letras de esa canción llamada “Sueño de una noche de verano”, disculpa Silvio por entrometerte en un problema de mi casa, pero antes que ser ajena en ella hay humanos muertos en su jardín; muevo el mouse e ingreso a escucharla: “Si pienso que fui hecho para soñar el sol y para decir cosas que despierten amor, ¿cómo es posible, entonces, que duerma entre saltos de angustia y horror? En mi sábana blanca vertieron hollín, han echado basura en mi verde jardín. Si capturo al culpable de tanto desastre, lo va a lamentar.”

¿Quién lo va a lamentar?, ¿se sabrá en algún momento la verdad sobre lo sucedido?, es aquí donde recuerdo lo que dijo Abraham Lincoln y que tiene una vigencia increíble en distintos espacios y tiempos, sobre todo cuando se habla de información oficial y extraoficial: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

La selva peruana es el hábitat de muchos pueblos nativos e indígenas que han creado desde tiempos inmemoriales su propia cultura, una cultura cuyo escenario es la naturaleza con la que han ido interactuando y creando su comprensión de la vida y de la muerte; la tierra de sus territorios es el origen de todo cuanto ellos conocen, no sé si sea tan difícil comprender que en nuestra patria, en nuestro terreno patrio, hay peruanos como nosotros que consideran que viven, no en otro país, pero sí dentro de un territorio que les pertenece y que debemos aprender a respetar porque no es cualquier territorio, sino uno muy delicado y su equilibrio ecológico es muy frágil.

Alguna vez leí a Haya de la Torre que explicaba como el desarrollo de la historia en Europa había sido lineal, es decir, preclusivo en sus etapas de primitivismo, esclavismo, feudalismo y capitalismo; frente a la realidad del desarrollo de la historia en el espacio que él llamaba con un nombre que siempre he considerado creativo: Indoamérica, y que hoy conocemos como Latinoamérica, en la que viajando, por ejemplo, de la costa a la selva peruana uno podía encontrar los distintos estadios de la historia en función de la que Marx y Engels habían construido su doctrina que en resumen explicaba como uno de esos estadios había engendrado al subsiguiente, pero en un espacio y tiempo distinto al nuestro: Europa.

En el Perú no hay, no ha habido un propio desarrollo económico que le haya permitido llegar al estadio capitalista en el que podamos ver superadas las etapas anteriores, eso nunca ya será posible, es más, siempre hemos vivido bajo la sombra del imperialismo y eso se ha agudizado con el tema de la globalización en la que además hemos perdido identidad y en la que el gobierno ha dejado de lado, creo, lo que Haya de la Torre decía sobre la ambivalencia del imperialismo y la necesidad de saber negociar con él a través de lo que consideraba debía ser un Estado Antiimperialista, pero todo eso son principios y éstos son difíciles de mantener en la praxis política, sobre todo cuando se gobierna y éstos se olvidan. Al respecto recuerdo lo que sobre los principios dijo Groucho Marx: “Señor, estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”

Si el Perú busca prosperidad, esta no puede estar en un lugar o en un tiempo en el que hayamos olvidado a las minorías y lo que ellas culturalmente representan, sobre todo si en el territorio en el que viven, como dice la canción de Silvio, han echado basura, basura que el Estado no ha impuesto a los inversionistas que no la boten y no contaminen la tierra y los ríos de los que, si acaso no lo saben, viene la vida.

Bertrand Russell explicaba: “El principio de la democracia liberal, que inspiró a los fundadores de la Constitución americana, fue que las controversias se decidieran mediante la discusión, no por la fuerza. Los liberales han sostenido siempre que las opiniones deben formarse en base a un debate libre, no permitiendo que sólo se oiga a uno de los lados. Los gobiernos tiránicos, tanto antiguos como modernos, han sostenido el criterio contrario. Por mi parte, no veo razón para abandonar la tradición liberal en esta materia. Si yo ostentase el poder, no trataría de evitar que se oyese a mis contrarios. Trataría de proporcionar iguales facilidades a todas las opiniones, y dejaría el resultado a las consecuencias de la discusión y el debate”.

Hace unos años el gobierno, no este, pretendió privatizar las empresas eléctricas de Arequipa y todos pudimos ver como esa ciudad se convirtió en una trinchera y algunos ministros estuvieron en problemas; ese patrimonio empresarial a la fecha no se ha privatizado. ¿Cuál es la razón por la que ahora, cuando una población que no vive precisamente en la ciudad blanca, sino en la selva peruana, se opone a una legislación que consideran es una patente de corso para la inversión en lo que muchos ya ven como el último pulmón de la humanidad, no sea igualmente respetada? o es que los habitantes de la selva son ciudadanos, como ha sugerido alguien, de un nivel o categoría inferiores.

Parece que aún no hemos comprendido que el Perú es también el ande y la selva y que también son peruanos los andinos como los selváticos, así como peruanos son su forma de vivir, morir y comprender su tierra y su cielo. Es el tiempo de comprender al Perú, de valorarlo en su dimensión histórica y humana, de hacerlo respetar en todos y cada uno de sus habitantes y en ese escenario no tienen espacio aquellos inescrupulosos, vengan de donde vengan, que cuando se trata de vender a su madre sólo se preocupan de discutir el precio.

sábado, 13 de junio de 2009

Payaso… me das un globo

Tengo tres hijos, Javier de 19 años, Franco de 15 y Sofía de 4, con autoridad puedo decir que he visto evolucionar las celebraciones de los cumpleaños de los niños; al principio, generalmente eran en casa, ahora, cada vez más se hacen en locales alquilados; hace un tiempo, en las mesas se ubicaban las tortas decoradas con algún motivo de gusto del niño, rodeadas de platitos con golosinas y galletas, allí estaban, además, adornadas con pocillos llenos de mazamorra, gelatina, flan o crema volteada y, cuando no, el infaltable pop corn; las mesas eran intangibles hasta el momento de cantar el happy birthday y soplar la vela, luego de lo cual se iban volteando los platillos a bolsitas para así entregarlas a cada niño, ahora, en cambio, las mesas son destrozadas desde el saque, las gelatinas, las mazamorras, las galletas son consumidas antes de cantar el happy y cuando llega ese momento, la mesa ya es un desastre.

Hubo un tiempo en el que estuvo de moda, seguramente propiciada por los fabricantes de globos, la utilización exagerada de estos, con ellos y con la ayuda de infladores, sedal y silicona, cuando no, se hacían arcos, mariposas, flores, muñecos, animales etc., esa como muchas otras modas ya no están tan fuertemente presentes en los cumpleaños de hoy.

Los gorritos hechos con cartulina, papel lustre, crepé o de aluminio, con ligas gomas y grapas, han sido reemplazados por los de esponja, ya no hay más gorritos tipo quepis, de brujas con estrellas y luna, ni los gorritos de enfermera con cruz roja y todo, ni los tipo hindú o turcos. La piñatas que otrora aguantaban golpe tras golpe, han sido reemplazas por otras que ya se están rompiendo antes de ser puestas; lo que sí no ha cambiado es que los papás y algunas veces los hermanos mayores o las empleadas se arrojan al igual que los niños para tratar de coger la mayor cantidad de plástico, mejor dicho, juguetes y caramelos.

Un personaje central en los cumpleaños es el o los payasos que son contratados por los padres del niño cumpleañero, en muchos casos me atrevería a decir que los padres no cuidan de establecer que es lo que puede o no hacer el payaso durante el cumpleaños, o al menos no planifican el desarrollo de la fiesta, pues en muchos casos no pueden esconder su asombro al verse sumidos en cada actitud ridícula de la que ya no pueden huir frente a los invitados. En resumen, el payaso tiene patente de corso.

He visto a niños horrorizados cuando el payaso aparecía de pronto y con su voz estridente saludaba a los niños que de pronto lo habían visto aparecer de la nada, niños que no se recuperaban del susto durante la fiesta prendidos del cuello de sus madres o padres, si tenían la suerte de estar acompañados por los dos; también he visto niños recios que se tornaban en una tortura para los payasos, les movían sus cosas, les jalaban la ropa y los molestaban constantemente. En algunos casos, los payasos, conscientes del ambivalente efecto de su presencia, optaron por maquillarse delante de los niños para que estos vean con lentitud su metamorfosis y así el miedo se limitase a menos niños, aunque siempre había quienes se resistían a su presencia.

Es increíble el nivel de sumisión de los adultos a la dictadura del payaso que dirige el cumpleaños como mejor le parece, en realidad, es el dueño de la fiesta y él dispone todo lo que debe hacerse, él decide cuándo se canta el cumpleaños feliz, cuando se sopla la vela, cuando hablan los padres, ordena que el niño muerda la torta (que horrible costumbre) y encima ordena que también la muerdan los padres, él dispone cuando se rompe la piñata y, finalmente, a qué hora se entregan las sorpresas para poner punto final a la fiesta.

He visto payasos graciosos y que realmente hacen bien su trabajo, el de distraer y divertir a los niños, haciéndolos reír, bailar y jugar; pero también he visto a los vulgares, disonantes y patéticos, que creo eran aquellos que se habían infiltrado de la plazuela a las salas de sábado por la tarde y entre niños; he visto cuando algunos payasos, con voluntad o no, ridiculizan a los pobres padres que tienen que exponerse a hacer cosas que muchas veces no quieren hacer; aquellos que piden que los niños traigan cosas que sus padres pueden o no tener a cambio de un premio y también aquellos que hacen bailar a los niños con sus progenitores, el problema se presenta cuando las niñas tienen que bailar con sus madres pues los padres brillan por su ausencia, o cuando en una demostración de falta de tiempo los niños van acompañados por las empleadas.

No tengo absolutamente nada en contra de los payasos, es más, es un oficio noble por el fin de su labor, pero por ello mismo debieran ser buenos en el desempeño de la responsabilidad de lograr sonrisas, aplausos y cariño. Un payaso contratado para una fiesta infantil de cumpleaños debiera concentrarse en los niños, jugar con ellos, cantar, hacer trucos, presentar títeres, hacerlos participar activamente; pero resulta de pésimo gusto, al menos para mí, que llamen a los padres para hacer payasadas y en algunos de manera forzada, pues como están los niños de por medio, ni modo, hay que cantar, bailar, hacer ejercicios y escenas ridículas, es decir, voluntariamente obligados.

Acabo de recordar que hace tiempo leí un libro llamado “Opiniones de un payaso” de Heinrich Böll puede ser que yo, que soy un payaso aficionado, pueda explicar estas líneas pensando como Hans Schnnier quien es el payaso de Böll “Yo creo que nadie en el mundo comprende a un payaso, ni siquiera otro payaso, porque siempre entran en juego la envidia o la rivalidad” pero, francamente, cuando en esas fiestas infantiles escucho que se aplaude al payaso luego de una de sus gracias recuerdo lo que también Böll le hace decir a Hans Schnnier, su personaje, “donde los aplausos fueron tan tenues que oí el sonido de mi decadencia”.

Todos en algún momento hemos hecho payasadas, yo al menos lo confieso, y con intención o no hemos hecho reir a la gente que nos rodea y en otros momento seguramente hemos caído espesos, pero que, voluntariamente o no, hacemos payasadas en nuestra vida es un hecho.

Hace un año se hizo en la Corte Superior de Justicia del Cusco, en la que soy Juez, una actividad para hacer conocer a nuestros hijos la labor que desarrollamos y el lugar donde trabajamos; si bien al principio dude, pero luego no vi mejor manera de recibir a los niños entre globos y poniéndome una nariz roja de payaso junto a mis compañeros de trabajo, así, escondiéndome en una apariencia de payaso explique algo serio a los niños: pórtense bien, obedezcan a vuestros padres, no mientan… al final de mi improvisada actuación, un niño de unos 4 ó 5 años me jaló el saco y me dijo, señalando a los globos que tenía en la mano: “¡¡¡payaso!!! ¿me das un globo?, me sentí inmensamente feliz de haber logrado esconder al adulto y al magistrado y ser por un momento, por un instante, al menos, un payaso; en ese momento recordé una última frase de Hans Schnnier “Un profesional pasa inadvertido entre aficionados.”