domingo, 10 de febrero de 2013

“El socio 171.761 del F.C. Barcelona”


La noticia decía: “Milan Piqué Mebarak, el hijo alumbrado anoche por la cantante colombiana Shakira en una clínica de Barcelona (noreste de España), ya es socio del F.C. Barcelona, equipo en el que juega su padre, el defensa Gerard Piqué”, la noticia sigue: “El ex directivo del FC Barcelona Amador Bernabéu, abuelo de Piqué, ha hecho este miércoles al bebé socio de la entidad catalana, con el número 171.761.”

Me pregunto ¿y si a Milan Piqué Mebarak no le gustara el fútbol? o ¿prefiriese ser hincha del Real Madrid?, ¿qué hará el pobre Milan?, ¿seguir la tradición?, ¿así porque sí, nada más?

Muchas veces he visto a jóvenes parejas ataviadas con la camiseta de tal o cual equipo y el bebe que llevan consigo vistiendo la misma camiseta o, lo que es peor, el padre con la camiseta de un equipo, la madre con la de otro equipo y el bebe con una camiseta mitad de un equipo y mitad del otro equipo, luego no se quejen cuando elija otro equipo o se quede al medio.

Mucho más doloroso es ver a un niño vestido de militar con un arma de juguete y desfilando sin tener noción de  lo que es la patria o saber que hay otras formas de amarla y defenderla día a día; o ver a otro niño repitiendo frases que no entiende y que lo convertirán en un fanático al no poder cuestionar las ideas impuestas; o ver a otro niño siendo tatuado en el brazo con números cabalísticos y llorando, o ver a otra niña sometida a cirugía plástica para corregir sus orejas.

Particularmente pienso que cada uno es libre de hacer con sus cosas lo que le venga en gana, incluso con su vida; pero no creo que uno pueda hacer con sus hijos lo que le venga en gana, lo que implica su vida y, sobre todo, con su libertad, restándoles uno de los aspectos más preciados de ella: su libertad de elegir que en esencia es un valor.

Incluso creo que los hijos deberían tener el derecho, sin dar explicación alguna, de poder cambiarse el nombre al momento de cumplir su mayoría de edad, pues hay cada nombre que uno escucha o lee por allí, que van desde los absurdos hasta los extranjeros mal escritos, que realmente son un estigma de por vida.

Savater dice: “Ser libre significa que tienes la posibilidad de escoger entre distintas posibilidades, en decidir lo que quiero intentar entre el abanico de actividades propias de los humanos”[1] Estoy de acuerdo así como lo que el filósofo le hace decir a uno de sus personajes en Los invitados de la Princesa[2]: “Yo creo que uno de los primeros objetivos de la educación escolar debe ser proteger a los hijos de la influencia de sus padres. O por lo menos ofrecerles alternativas razonables.”

Jean Paul Sartre dijo que “el hombre está condenado a ser libre” y en verdad no existe otra forma de vivir que no sea en un estado de libertad, respetando la libertad del otro y de los otros. No debemos hacer que un niño esté libre de esa condena dolorosa que implica el ser libre. Muchas veces, como sostiene Erich Fromm, tenemos miedo a la libertad, a ejercerla y ello es porque cada vez estamos más uniformizados, más masificados, entonces, la individualidad se sumerge en el olvido y nuestra esencia humana traducida en la capacidad de pensar, de cuestionar, de razonas esta cada vez más sumergida. 

El cerebro y el espíritu de un niño están en blanco, son en esencia una tabula rasa en la que no debemos escribir absolutamente nada que no sean las pautas para discernir entre el bien y el mal, lo necesario para asumir con valentía y a cualquier precio el deber, el respeto por los derechos del otro, el pedir por favor, el ser agradecidos, el buen comportamiento, los buenos modales, la capacidad de indignarse ante la injusticia, lo que implica inculcar ser justos e identificar la injusticia y luchar militantemente contra ella (siempre). En suma al niño se le debe enseñar la ética, es decir, el vivir bien, tomando las decisiones más justas para lograr el bien.

Hago una oración porque cada niño pueda escribir, como lo hizo nuestro cantautor Gian Marco una canción que llamó “Retrato” y en cuyas letras dice: “Tengo en un libro las palabras de mi madre, y en el recuerdo de mi padre una oración. Me dieron tantas cosas buenas, me dieron alas y mil pruebas. Me enseñaron siempre a pedir por favor (…) Hoy se desnudan sin temor mis alegrías. Y mis tristezas las descubro sin pudor. Hoy sigo siendo el amo y dueño de mis historias y mis sueños”.

Ojala, entonces, que cada niño pueda recitar los versos de William Ernest Henley y decir en cada momento de su vida: “soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma.” Ojala.





[1] Savater, Fernando. Ética de Urgencia. Ariel, 2012. P. 86
[2] Savater, Fernando. Los invitados de la Princesa. Espasa, 2012. P 105

martes, 15 de enero de 2013

Papi… ¿quién es el Che?


Fernando Murillo Flores

A las 7:30 de la mañana de un día martes 27 de noviembre de 2012, llevaba a Sofía en nuestro auto al colegio, de pronto, en la pista nos iba adelantando por el lado izquierdo un microbús y luego mi hija me preguntó ¿Papi, quien es el Che?, al terminar de pasar el microbús me percate que en él había una de esas tantas calcomanías de Ernesto el “Che” Guevara, y es la que había originado la pregunta de Sofía. Esa imagen del “Che”, basada en la famosa foto que Alberto Díaz “Korda” le tomara en 1960, es un ícono actual y vigente, por alguna razón, incluso, es una imagen de culto.

Sofía y yo estábamos a 45 años de la muerte del Che, ese octubre de 1967. En un instante me puse a pensar en cómo decirle a Sofía quien era Ernesto el “Che” Guevara sin cometer errores y, sobre todo, de cómo enfrentar las otras preguntas que vendrían luego desde esa personita de ocho añitos.

Hubo una vez – Sofía, le dije, un grupo de países en Centro América que eran una suerte de propiedades privadas, es decir, países en los que no existía más ley que la voluntad de sus gobernantes y ningún derecho para sus habitantes, los mismos que estaban sometidos a una dictadura, donde no había libertades mínimas. Luego le enumere aquellos que se me vinieron a la memoria: Nicaragua y República Dominicana, en estos países, le dije, gobernaban unos señores llamados Anastasio Somoza y Rafael Trujillo; en Cuba, gobernaba Fulgencio Batista, nada menos.

En Cuba, le conté, vivía un líder joven llamado Fidel Castro que se sublevó en contra de Batista y fracaso en un primer intento en 1953; luego que fuera indultado y exiliado en México se unió a otros jóvenes cubanos para ingresar clandestinamente a Cuba e iniciar un movimiento guerrillero que terminó con la caída de Batista y la liberación del pueblo cubano. A ese grupo de jóvenes cubanos, - Sofía, le conté, se le unió un joven idealista llamado Ernesto Guevara que tenía estudios de medicina y había recorrido Latinoamérica y, por supuesto el Perú, estuvo en Cuzco y visitó Machupicchu, a él se le llamó “el Che” porque era argentino Sofía, como Che Copete el argentino amigo de Condorito, - ¿recuerdas?.

En ese momento de la historia de ese País Cuba – Sofía, le mencioné, se justificó la actitud de esos jóvenes de utilizar la violencia de una guerrilla para derrotar a Batista que tenía el control absoluto de Cuba. Ese era, creo, su único objetivo: la libertad de Cuba y devolverle a ese país su orgullo como pueblo, su dignidad y derechos a las personas que lo habitaban.

El Che – Sofía, era un líder guerrillero nato, educado e instruido, identificado con la causa de la libertad, que dirigió la lucha en la misma línea de fuego contra el ejército y la policía de Batista. Así Sofía llegaron a liberar Cuba y todos quienes habían llegado al Poder bajo la dirección de Fidel Castro se constituyeron en los nuevos gobernantes de Cuba, lamentablemente, ese gobierno cayó en la misma actitud de Batista, establecieron una dictadura, esta vez, una dictadura de un partido, de una ideología adscrita al entonces bloque comunista liderado por la Unión Soviética que ayudó a Cuba a tener una auge en educación (bajo o nulo índice de analfabetismo) en servicios de salud pública, pero con un régimen político duro que era impuesto y aceptado por la existencia de Fidel Castro, quien ahora está retirado de la política y dirección de su país, pero que sigue como una figura emblemática tras el poder que ahora ejerce su hermano y que de seguro es el único sostén del régimen. ¿Habrá que ver qué sucede cuando muera Fidel? habrá que ver, pero, esperemos Sofía que cuando eso suceda Cuba realmente sea libre, de quien paradójicamente la liberó de Batista.

El Che – Sofía, fue nombrado por Fidel, en medio del fragor de la lucha, Comandante, cuando apenas era teniente; llegó a ser declarado hijo de Cuba, ocupó cargos importantes en el gobierno de Castro, pero él deseaba seguir luchando por la libertad del Latinoamérica que consideraba esclava del imperialismo. Dejó todo en Cuba, su posición privilegiada, los honores del poder y emprendió una nueva lucha que inició en Bolivia y allí fue muerto, ahora se sabe que fue asesinado, sus restos hace poco que fueron llevados a Cuba donde actualmente reposan para la eternidad.

Sí Sofía, él utilizó la violencia, de seguro mató a muchas personas que servían al ejercito oficial, pero lo hizo en abierta y franca confrontación con las fuerzas de un gobierno que sin duda era dictatorial y opresor, aunque también se hicieron muchos ajusticiamientos posteriores al triunfo de la llamada revolución cubana o triunfo de la guerrilla. Sí eso existió Sofía, eso es muy malo, pues nadie merece ser muerto sin más ni más, y si la pena de muerte existe en algunos lugares de este mundo, esperemos que siempre lo sea como producto de un proceso judicial con todas las garantías y pruebas. El Che, Sofía, condujo personalmente en la Cabaña, una serie de procesos judiciales sumarios a muchas personas que colaboraron con el régimen de Batista, muchos de esos juicios terminaron con sentencias de muerte, se dice que de unas 450 personas, de prisión y, en algunos casos de penas menores o absoluciones. Quienes justifican esas ejecuciones dicen que Batista, para sostener su régimen, mató como a 20,000 personas.

El Che, querida hija mía, según cuentan quienes escribieron sobre él y quienes compartieron su vida con él, era una persona muy educada e instruida, muy culta e íntegra en su vida personal y política, él nunca ordenaba algo que él mismo no había hecho, optó por ser revolucionario mediante la acción política violenta de la guerrilla en un determinado espacio y tiempo que de seguro justificó tal acción, es difícil repetir ahora ese momento histórico en el que su vida y acción política tuvo sentido, quien lo decida hacer, no sólo caerá en la mediocridad, sino en el absurdo de estar fuera del tiempo y espacio. En su vida el Che, Sofía, fue antes que un comandante, un soldado, antes que un jefe, un trabajador, nunca reclamó privilegios ni admitió que se los diesen, siempre estuvo en la línea de fuego.

Sabes, - Sofía, no debemos olvidar que en nuestro Perú existieron unos movimientos muy violentos y que nos hicieron sangrar mucho, utilizando la violencia en nombre de ideologías trasnochadas. Sendero Luminoso que fue un movimiento terrorista, es decir, delictivo y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru que pretendió ser un movimiento guerrillero pero que terminó siendo un movimiento delincuencial como cualquier otro, o peor. Estas acciones de grupos de personas equivocadas fracasaron por estar fuera del tiempo y espacio necesarios para que dichas acciones existan. Sofía, el Perú es un país de mucha historia y tradiciones, es nuestra patria, es un Estado al que debemos dar mucha estabilidad con nuestra educación e instrucción, el Perú tiene una institucionalidad, una democracia y, de seguro, muchas cosas que debemos cambiar, pero nunca debe encontrarse justificación, en esas cosas pendientes a cambiar, para la violencia, sino para las ideas y para los planteamientos, provenientes de nuestra capacidad intelectual. Eso sí Sofía, nunca pierdas tu capacidad de indignación y de rebeldía ante la injusticia y arbitrariedad, debes ser firme ante esas dos cosas que mutilan el espíritu de las personas, aunque no hay que olvidar lo que dijo Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural.”, pero Dios nos libre de estar en esa encrucijada hija mía.

Sofía, El Nobel José Saramago, dijo, “El Che Guevara, si tal se puede afirmar, continuó existiendo después de haber muerto. Porque el Che Guevara es solo el otro hombre de lo que hay de más justo y digno del espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocernos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos.”. Te cuento también que el Che les escribió una carta a sus hijos antes de partir hacia Bolivia, en esa carta les decía: “Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones (…) sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia, cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo (…)”, también le dejo otra a Fidel Castro en la que se despide y para concluirla dijo: “Hasta la victoria siempre” 

Sofía, cuando seas adolescente lee lo fundamental, aliméntate de lo imprescindible, prepárate, sobre la base de tus conocimientos para cambiar la realidad que, como dice Savater, es lo que se nos resiste y, aunque no lo logres, el intento vale y si lo logras el intento vale el doble, pues cuando uno se va poniendo viejo, vive la realidad que no tuvo el valor de cambiar. Es 24 de diciembre de 2012, Sofía y yo estamos por la calle del medio, hay una librería por allí, en los estantes veo un libro que se llama “El libro de los porqués”, se lo compro a mi hija, levanto la mirada y allí veo otro libro “Che Guevara, vida, muerte y resurrección de un mito” de Reginaldo Ustariz, me lo compro, Sofía y yo, cada uno con sus libros, nos cogemos de la mano en esta navidad 2012 con la esperanza de que en nuestras vidas, en el futuro, no claudiquemos en lo esencial: “Hasta la victoria siempre” Sofía.

martes, 1 de mayo de 2012

“Rescatando al Sub Oficial Astuquillca”



Fernando Murillo Flores[1]

Como ciudadano que soy me pregunto ¿dónde estuvieron buscando las fuerzas combinadas del Ejército y la Policía a los sub oficiales Astuquillca y Vilca desde el 12 de abril pasado, luego de que el helicóptero del que descendían fuera atacado por narcoterroristas?.

Lo cierto del caso es que el Sub Oficial Astuquillca llegó a Kiteni el 29 de abril, por sus propios medios y con la ayuda de civiles, luego de 17 días de haber permanecido en la selva del VRAE, sin alimento, agua potable, ni armas y pertrechos para afrontar al enemigo. Este joven peruano de 22 años, es un héroe y su historia merecerá ser contada, por ser como casi todos los hechos heroicos, el acto de valor individual de un hombre basado en valores y principios en situaciones extremas, o en las encrucijadas que nos da la vida, que demuestran el crisol en el que uno está hecho.  

Una operación militar y policial para el rescate de rehenes que no fue tal y una búsqueda de fuerzas combinadas para ubicar a los sub oficiales de la Policía que no encontró a ninguno en 17 días, realmente deja mucho que desear y mucho que pensar. Durante esos 17 días sólo la madre de Luis Astuquillca Vásquez, rodeada de su familia, tenía la fe de que su hijo estaba vivo.

Aun recuerdo la impresión que me causó esa ya famosa película dirigida por Steven Spielberg “Rescatando al soldado Ryan”, sobre todo los primeros minutos en los que se ve lo sangriento que fue el combate en las playas de Normandía, en las que jóvenes soldados morían sin mayor opción de resistencia ante las ametralladoras alemanas que disparaban sin cesar desde bunkers infranqueables, y la historia de un grupo de soldados que buscaban al último de los hermanos Ryan, para devolverlo con su madre, pues los otros cuatro hermanos ya habían muerto en combate.

En la historia de la película, el grupo de soldados comandados por el Sargento John H. Miller, luego de encontrar con vida al último de los hermanos Ryan, el soldado raso James Francis Ryan, se une a la resistencia de otros soldados americanos para defender una posición y evitar que los alemanes tomen un puente. En esta heroica acción el Sargento Miller es herido de muerte y antes de expirar llama al soldado Ryan y le susurra al oído “sea digno de esto”. La película empieza cuando en tiempos actuales (1998) James Francis Ryan que ya tenía 74 años de edad, lleva a su familia al Cementerio Militar de Saint Laurent (Francia) para saludar la tumba del Sargento John H. Miller y preguntar delante de ella, a su esposa, “- Alice… ¿He sido un buen hombre?”. Lo que el Sargento John H. Miller le dijo al joven soldado raso Ryan es que él debía ser digno del sacrificio de la vida de los hombres que lo salvaron para que vuelva a casa, y viva su vida con la misma dignidad en respeto a ese sacrificio; es por eso que el anciano Ryan le pregunta a su esposa si él había sido un buen hombre.

Pero, en nuestra historia, nadie rescató al Sub Oficial Luis Astuquillca Vásquez, pese a que sin duda existió la orden e intención de hacerlo. Él sobrevivió gracias a su fortaleza física, a su juventud, a su espíritu, a su determinación de vivir y, de seguro, a su instrucción para sobrevivir en las condiciones más adversas e inimaginables, entre las que la posibilidad de morir en cualquier momento era la más cruel, así como las limitaciones del equipo necesario del que debió estar dotado.

De seguro muchas historietas se dirán sobre la base de la historia escrita por Luis Astuquillca Vásquez, unas vendrán de su institución que no perderá la oportunidad de lucirlo, otras de los políticos que no se perderán de una foto a su lado y que sin duda se perderán en sus discursos, sin duda también se generará mucha leyenda y cuidado con lo que dice Perez Reverte con eso de que “La realidad suele quedar por debajo de las leyendas”; pero lo que ese muchacho vivió, lo que él sintió, los miedos que lo asediaron minuto a minuto, los pensamientos que elaboraba sobre cómo sobrevivir, así como las lágrimas que derramó al saberse sólo e impotente ante el compañero mal herido, merecen todo el respeto de los peruanos. El mayor de los respetos.

A diferencia de la historia de la película y la muerte del Sargento John H. Miller, nuestra historia real nos ha regalado la vida de un Sub Oficial de la Policía Nacional del Perú, hijo del pueblo, herido de guerra pero salvo, el Señor Luis Astuquillca Vásquez, miembro de la DINOES, y vencedor de un combate por la vida y sobre la muerte, ante quien nos debemos inclinar todos los que amamos nuestra patria, sin que él nos lo pida, para escuchar lo que nos dice al oído, desde que se apareció en Kiteni la tarde de un domingo 29 de abril de 2012: “sean dignos de esto, peruanos” y, sin esperar a que seamos ancianos como el soldado Ryan preguntarnos ¿Somos buenos peruanos?, ¿Somos buenos hombres?


[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco. Presidente de la Sala Mixta Descentralizada de La Convención.

domingo, 1 de abril de 2012

Agradecimiento


El día martes 20 de marzo de 2012, cumpliendo con nuestra Constitución, se llevó a cabo mi entrevista ante el Consejo Nacional de la Magistratura, en el marco de la Convocatoria del Proceso de Evaluación Integral y Ratificación N° 004-2011-CNM., es decir, luego de esa fecha debía esperarse la decisión de mi ratificación o no ratificación en el cargo de Juez Superior Titular, el mismo que juré cumplir un 21 de abril de 2003. Bueno, la noticia de mi ratificación se publicó en la website del Consejo Nacional de la Magistratura el 21 de marzo de 2012. Entonces, he sido ratificado, por unanimidad, y siento que debo expresar mi agradecimiento.

Agradezco a Dios por estos casi nueve años de Juez, le agradezco me haya dado la oportunidad de juzgar, pues es lo más semejante a él que se pude ser; agradezco también a mis padres, en la oración de la vida y la muerte; agradezco a mi esposa, Ceci, por su inmenso amor, comprensión y permanente apoyo desde hace 22 años; a Javier y Franco mis hijos, por su ayuda en esos momentos en los que uno más los necesita, por los hombres que ya son a su edad y porque sé que están hechos para el bien, el primero como abogado y el segundo como médico; a Sofía, por pronunciar ese “papi, te quiero” tan celestial para los oídos de mi corazón; al Tata y a la Mami, pues sé que estaban angustiados; a María Elena y a Ruth, mis hermanas, porque sé que oraron; A mis tíos Jorge y Yemira, por su sincera alegría. A esta mi familia el abrazo de hijo, esposo, padre y hermano, por siempre y porque es cierto lo que leí de Einstein[2]: “Pero no hace falta reflexionar mucho para saber, en contacto con la realidad cotidiana, que uno existe para otras personas: en primer lugar para aquellos de cuyas sonrisas y de cuyo bienestar depende totalmente nuestra propia felicidad”.

A Begonia Velásquez Cuentas, por ayudarme a reunir aquellos documentos que no puede buscar desde Quillabamba, a cinco horas del Cusco y a Lourdes Oviedo Ruiz, por la misma razón y por ayudarme a organizar mi información judicial regalándome un tiempo valioso de su vida, por haber guardado mis ponencias desde cuando trabajamos a brazo partido; a Luz Janet Cárdenas Estevez, quien me ayudo a encontrar algunos documentos importantes en la hora precisa; a Maybeé Apaza Béjar por su paciencia como mi asistente y lo valioso de su trabajo y tiempo al ayudarme a preparar mi información; a Rachell Mayena Herrera por haberme apoyado profesionalmente como asistente y ser la depositaria y conocedora de todos los archivos judiciales de los procesos en los que soy demandado; a Alexanders Alvarez Romaja por todos los documentos y datos que me dio; a Lía Hanco Luza, por haberse sumergido en los archivos de la Corte y haberme ayudado a fotocopiar mis artículos largos; a Yuliano Quispe Andrade por haber revisado mis artículos periodísticos cortos sobre Derecho para presentar los necesarios; a Renzo Ortíz Diaz, por atender siempre a mis llamados y pedidos registrales. A todas estas personas un abrazo del hermano, del compañero de la trinchera del laboro. Con estas personas se puede uno dar el lujo de un abrazo e ir a la guerra, sin duda alguna.

Todas estas valiosas y buenas personas no sólo colaboraron desinteresadamente en la formación de mi file para presentarlo ante el Consejo Nacional de la Magistratura, sino que me ayudaron directa o indirectamente a afrontar cada una de las denominadas participaciones ciudadanas; siento que mi ratificación también es suya pues cada uno puso un granito de arena en la construcción de la información y en los descargos necesarios en estos avatares.

Encuentro en palabras de Einstein[3] la razón y necesidad de este agradecimiento: “Me recuerdo a mí mismo cien veces al día que mi vida interior y mi vida exterior se apoyan en los trabajos de otros hombres, vivos y muertos, y que debo esforzarme para dar en la misma medida en que he recibido y aún sigo recibiendo”

Hay un grupo de personas a quienes no puedo agradecer así, con nombre propio, pues más daño que bien les haría, a ellas, en silencio, un abrazo de amigo. También hay otro grupo de personas que laboran en la misma Corte que yo, sé que mi ratificación no les cayó bien, pero así es la vida y no de otro modo ¿no?

Si bien no para agradecer, pero sí para tenerlo presente, debo mencionar que todas las personas que presentaron sus “quejas” ante el Consejo Nacional de la Magistratura en mí contra durante siete años, pero con nombre propio, merecen todo mi respeto, pues es un gusto cumplir con el deber de responder una queja con la verdad, ante quien da la cara, como debe ser.

Quien presentó una queja en contra mía, suplantando la identidad de una persona – hubiese sido más digna la anonimia –, escondiendo bajo una intencional mala redacción su real redacción para no ser reconocido, y reuniendo sobre mi persona, de una manera enfermiza – como quien sigue mis pasos – información de casi 17 años (1994 a 2012) a este sujeto sólo le puedo decir que toda la información que presentó era sobre hechos plenamente esclarecidos en su oportunidad, de manera que de nada le valió reunirla de donde toda esa información estaba archivada y a la que tiene fácil acceso, lo que me da un indicio claro de quién y cómo la reunió así como de su propósito, siendo el indicio más importante la serie de mentiras y frases que deslizó en el escrito de queja, las que sólo expresan, inconscientemente, su propio comportamiento. A ese individuo de vida de apariencia y de gran señor, le digo que sólo me da pena que sufra del peor y más grave de los males: el ejercicio del mal en sí mismo, ese mal es peor que cualquier otro mal que pueda padecer alguien, pues corroe el espíritu y sin éste sólo queda el animal que todos son cuando no se llega a ser humano y persona.

No hay en mi corazón lugar alguno para el odio, ni para el rencor. Seguiré siendo como soy, ya estoy viejo para cambiar sobre lo sustancial: el amor, la libertad, la justicia y la ética; donde esté seré el hijo, el esposo, el padre, hermano y trabajador que siempre he sido, sea cualquiera el trabajo que me toque hacer siempre que sea honrado; seguiré pensando y escribiendo cuanto pueda sobre lo que sé y lo que me indigna, también lo haré siempre ante lo que considero incorrecto, indecente e injusto.

Termino citando nuevamente a Einstein[4] a quien he leído durante la espera de la entrevista, el me venía diciendo que “El valor de un hombre para la comunidad depende, en principio, de la medida en que dirija sus sentimientos, pensamientos y acciones a promover el bien de sus semejantes”. No sé hasta cuando trabaje en el Poder Judicial, pero eso de escribir y reescribir la palabra justicia cada día y varias veces en la arena, sin que quede una letra cuando eternamente el mar viene y va, cansa, realmente cansa.


[1] Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de Cusco.
[2] Einstein, Albert. “Mis ideas y opiniones”. Antoni Bosh Editor, 2011. p. 20
[3] Idem.
[4] Idem. p. 25

sábado, 12 de junio de 2010

Memorándum a Sofía


Querida Sofía:

No te asustes porque tu padre te envíe un memorándum, y encima de manera pública, pero debo decirte que sólo la mediocre cultura organizacional peruana utiliza el memorándum, desnaturalizando el honor de este documento, generalmente para sancionar a alguien o recordarle que si no hace algo lo sancionan y, para colmo de males incluso los jefes suelen decirle al destinatario del memorándum que se lo redacte él mismo y con copia a su file; cuando ninguna de esas connotaciones se deriva del significado de la palabra memorándum.

Bueno, dejemos de lado ese rollo y quiero decirte que hace un buen tiempo tomé debida nota de tu conciencia de la vejez ¿recuerdas cuándo fue?, te lo recuerdo, fue cuando tu madre me pidió que te saque de la tina, te puse la batita y ella, cual turbante de esos tipos que pueblan las mil y una noches entre Bagdad y Basora, te envolvió la toalla en la cabeza, fue allí cuando me dijiste ¡¡mira papi, mis deditos están viejecitos…!! sí, en efecto, las yemitas de tus dedos estaban como pasitas todas arrugadas y tus huellitas digitales se habían acentuado. Como muchas cosas se aprenden por relación, tú relacionaste – en tu proceso de aprendizaje – las arrugas de los ancianos con lo arrugadas que estaban las yemitas de tus deditos luego de haber estado un buen tiempo en la tina jugando el agua mientras te bañabas. ¿Ves Sofía que un memorándum es para recordar cosas buenas e importantes?, de modo que este no será el primero ni el último que recibas de tu padre.

Pero tú te preguntarás ¿papi y a que viene este rollo de la vejez?, bueno, te lo explico, sabes que muchos de los cuentos que te he leído empiezan con esa frasecilla “Había una vez…” o “Hubo una vez…”, pero lo que te contaré no es uno de esos cuentos con los que Sherezade salva imaginativamente el cogote distrayendo al Rey Shahriar, sino que es una historia que trajeron los medios de comunicación.

Aracely Díaz tiene ocho años, Sofía, pero cada uno de sus años, debido a una enfermedad que padece de nacimiento, equivalen a ocho o diez años, de modo que hoy tiene, biológicamente hablando, 80 años, aunque su edad mental es de la niña de ocho años. La noticia informa que el mal que padece se llama progeria y que las personas que sufren ese mal viven entre 10 y 19 años y conforme van envejeciendo reciben tratamiento médico para las enfermedades que empiezan a sufrir “con la edad”.

En uno de esos libros que tu padre lee y relee hay una frase que dice: “la certidumbre personal de la muerte nos humaniza, es decir nos convierte en verdaderos humanos mortales (…) Al morir, cada cual es definitivamente él mismo y nadie más. Lo mismo que al nacer traemos al mundo lo que nunca antes había sido, al morir nos llevamos lo que nunca volverá a ser” (Savater, Fernando, Las preguntas de la vida, Ariel, 1999, pp. 31, 35) y mi tocayo cuenta en ese mismo libro que él tomo conciencia de la muerte más o menos a los 10 años y de la siguiente forma “De pronto me senté a oscuras en la cama: ¡yo también iba a morirme!, ¡era lo que me tocaba, lo que irremediablemente me correspondía!, ¡no había escapatoria!”

Te cuento que cuando mi madre, tu abuelita Elena, me dijo que mi padre había muerto, yo tenía 9 años y no comprendí la dimensión de la noticia, tal como entiendo la muerte hoy en día, no creo que tu tomes conciencia de la muerte tampoco a la edad que tienes, por eso este memorándum, pero sabes, esa niña sólo mayor que tú – mentalmente hablando – en tres años pues tiene ocho, aún no creo que sepa que va a morir tal y como lo sabe un adulto, es decir, si no tiene conciencia de la vida, o mejor dicho no tuvo tiempo para ello, mucho menos la tendrá de la muerte.

Es obvio que cuando muera – como dice ese molestoso de Savater – se llevará con ella lo que nunca volverá a ser, pues además su caso es de uno en ocho millones de posibilidades, pero, ¿tú crees que esa niña tenga tiempo para ser lo que nunca fue?, pues la idea que nosotros tenemos de ella no es lo que realmente ella es o pudo ser si hubiese tenido la vida por delante.
Me explico Sofía, cuando una persona es sana tiene una expectativa de vida u horizonte de vida, tiene tiempo de educarse, instruirse y vivir la vida de manera plena, incluso planificando su vida, siempre y cuando se pueda, claro está, salvo que por allí pase la parca que a veces maneja distraída o sencillamente ebria, toda ella como siempre, la atropella cual combi asesina y termina con los planes y lo que nunca fue.

Si como dice Savater cuando uno nace trae consigo lo que nunca fue, para poder llevarse consigo lo que nunca volverá a ser, debe tener ese alguien la oportunidad de ser, pero ello se da en ese plazo que llamamos vida.

Si te das cuenta, tus padres contamos con tu tiempo para educarte, enseñarte e instruirte en lo mínimo indispensable para vivir en nuestra sociedad, te enseñaremos como es que pinta esta sociedad pegajosa para que puedas utilizar el disolvente que quieras, sin renunciar – claro está – a los principios sin los que podríamos volver – como a veces parece – a la barbarie.

Estuve anoche cuidando en el hospital a Elena, mi madre y tu abuela paterna, ella tiene más de ochenta años y el cuerpo cansado, como ya lo viste en su casa al darle un besito en su arrugado rostro e incluso le acariciaste el cabellito blanco, ella está mal por eso de que es una velita – como te dije – que aún de una manera cansada alumbra; pero ¿sabes? Sofia, en esos momentos pensé en esa niña de ocho años y de ochenta a su vez, que es apenas mayor que tú en tres años de los cinco que tienes, y tiene el mismo cansancio corporal que tu abuelita… ella y esa niña, Sofia, están arrugaditas como las yemitas de tus dedos luego de tu baño.

Pero la diferencia Sofía es que tu abuelita vivió bien, alumbró intensamente, ella era muy alegre Sofía, el tiempo le fue suficiente para ser quien nunca fue, ella se llevará lo que nunca volverá a ser y de lo que yo debo dar testimonio ante ti, en tus venitas corre la sangre que ella nos dio, si bien llegaste un poco tarde a su plenitud, nunca será tarde para ver cuánto es que de ella tengo en cada cosa que te enseño, pues ella fue educadora de cientos de personas que en algún momento te dirán – tu abuelita me enseño, - o le enseñó a mi madre, - o, de repente, a mi hermana.

A su tiempo entenderás de la muerte, tendrás tiempo para ello, pero una niña de ocho años cuya edad mental responde a esa edad y es casi como la tuya, cómo entenderá lo que para un anciano es fácil por la resignación; cómo habrá entendido su ceguera, su artrosis… ¿no crees Sofía que eso es no tener, paradójicamente, la oportunidad de ser?, tú crees que habría sido posible hacerle vivir y saber lo que aprendemos en cinco o seis décadas de vida en sólo ocho años, sin contar aquellos en los que de seguro fue niña.

Hoy día estuviste en tus clases de piano, te tomas tu tiempo para aprender, tienes todo el tiempo por delante, puedes jugar con el tiempo y en el tiempo, tendrás el tiempo de tocar Für Elise de Bethoven que muy bien te gusta y me encanta; espero que el tiempo no juegue conmigo y la parca ande distraída y borracha en otro lado del orbe, y así me pueda sentar a observarte; verte sentada en el taburete; elevar tus manos como mariposas y tus brazos caer como soga, tal cual te lo enseña la Profesora Lisa, y sobre el teclado blanco y negro de un lindo piano, escuchar lo que en el tiempo tuviste la oportunidad aprender y de ser, sabiendo que hay muchos que como esa niña de 8 años en un cuerpo de una mujer de 80 años no tuvo la oportunidad de ser.

Sofía, vive la vida de manera intensa y sabia, ya eres quien nunca fue y por eso única e irreductible, ahora debes ser quien nunca volverá a ser, tienes el tiempo – tú tiempo – para lograrlo, tu vida, nuestra vida, debe ser un homenaje a quienes no tienen tiempo de ser, como esa niña de ocho y ochenta años. Tic tac, tic tac, tic tac…

Ah… una cosa más, querida Sofía, siempre debes decir la verdad. Sin embargo, igual de importante es siempre bueno e importante recordarte que no hables con extraños, así sea ese extraño la esposa de un presidente de un país importante, sino mira lo que le pasó a la familia de Daysi Cueva Juica, pues esta niña le dijo a la esposa de Obama, que su madre no tenía papeles en el país de la libertad y del american dream. Ahora ni ella ni su familia son habidos. Cuida de no hablar con extraños ¿sí?

martes, 13 de abril de 2010

Lugares nada comunes


Acabo de leer e informarme sobre la decisión que ha tomado John Paul Stevens, Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, de retirarse del servicio activo antes de cumplir los 90 años de edad. Que emocionante debe ser para un magistrado retirarse cuando él lo decida, cuando él lo quiera siempre y cuando Dios lo bendiga con la lucidez – claro está –, que emocionante debe ser escuchar cómo la noticia se difunde y que a uno lo describan como magistrado y de inmediato surjan los comentarios sobre temas del equilibrio de tendencias de su tribunal por la ausencia que dejará uno de sus magistrados, en función de las decisiones en que participó, así como la trascendencia de las mismas. Qué emocionante debe ser…

Fernando Murillo Flores, es un Juez Superior, nombrado como tal en la Corte Superior de Justicia del Cusco, por el Consejo Nacional de la Magistratura en abril de 2003, cuando tenía 37 años; de acuerdo a la Constitución, su contrato de trabajo debe ser ratificado cada 7 años, de modo que este mes vence su primer contrato. No sabe si será ratificado o no, si no lo es habrá dejado de ser juez luego de 7 años de servicio y a los 43 años de edad y punto aparte… ¡ah! y lo que pueda decir o escribir antes de que eso suceda no le importa a nadie más que a los que lo aman, que son pocos y están en la foto familiar.

Salvando las distancias de espacio y tiempo – por ello eso de lugares nada comunes – que sin duda me ubican a años luz de John Paul Stevens, quien además tendría que aceptar mis disculpas por poner su nombre y el mío en esta similitud tan ridícula, me siento como en una caverna tratando de hacer una pintura rupestre, mientras alguien por allí trata de hacer fuego.

John Paul Stevens, fue nombrado en 1975 como Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, por el Presidente Gerald R. Ford, si nació en 1920, quiere decir que lo nombraron Juez Supremo a los 55 años y de por vida, él no tuvo que preocuparse sobre el vencimiento de su contrato, ni de si era o no ratificado, ni tuvo que hacer un informe sobre su trabajo o la organización del mismo. Sólo tuvo una preocupación: Ser Juez. John Paul Stevens, se limitó a ser un magistrado que a través de sus decisiones y votos se hizo conocer como el más progresista de todos los nueve miembros de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica. Un dato muy importante es que originariamente él era de tendencia conservadora, no en vano fue designado por un presidente de esa tendencia, pero con el correr de los años fue amigable a posiciones liberales, conforme dicen que cambian los tiempos.

Pero, ¿cuál es la importancia de este dato?, creo que dos cosas son importantes, la capacidad de cambiar de posición que requiere de madurez, sea en uno u otro sentido, sin dejar de contar el valor de hacerlo y, además, la independencia frente a quien lo designa a uno como magistrado. En los Estados Unidos la designación de un magistrado para la Suprema Corte la hace el Presidente, con el voto favorable del Congreso, por tanto, no es difícil pensar que siempre existe la posibilidad de que la designación recaiga en un Abogado que tenga una tendencia determinada, frente a esos dos polos existentes desde tiempos inmemoriales: la conservadora o de derecha y la liberal o de izquierda. Teniendo en cuenta ello, un Tribunal como la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, cuenta entre sus miembros con magistrados de determinas tendencias que se reflejan en las decisiones que toma, frente a los problemas que se les plantea como el aborto o las relaciones homosexuales, etc.
Hace poco, el año pasado, el Presidente Obama ha designado como magistrada de la Suprema Corte a Sonia Sotomayor, de origen latino y de tendencia liberal, como se ve, es una designación en reflejo de la tendencia del Presidente; tal vez John Paul Stevens consciente del momento político y de quien gobierna su país, ha tenido el gesto de brindar – luego de una extraordinaria carrera – una segunda oportunidad al Presidente Obama para designar a otro miembro de la Suprema Corte de una igual tendencia, para así no sólo mantener el equilibrio en este Tribunal, sino de renovarle en fuerza de juventud. Sea cual fuese la razón de la decisión, lo envidiable es que es una decisión de un magistrado no solamente al final de una vida lúcida, sino de manera independiente.

Acabo de abrir la web de El País, allí me entero la noticia: “Baltasar Garzón será llevado a juicio por prevaricato”. Bueno, a este emblemático y polémico magistrado se le ocurrió ir más allá de una ley de amnistía sobre los crímenes que se habrían cometido durante la dictadura franquista; en resumen, su determinación lo llevó a preferir los tormentos de la memoria (Gabo dixit) y la conciencia, frente a la paz hipócrita de decir “aquí no paso nada”. Aquí en el Perú tuvimos también a alguien que hizo lo mismo con una ley de amnistía del Gobierno de Fujimori: la Jueza Saquicuray. No sé, pero cada vez que un Juez se aproxima más a la defensa de los derechos fundamentales, como que se vuelve incómodo para quien los atropella, entonces un Juez se vuelve un fusible.

Son las 11:30 hrs., de hoy domingo 11 de abril de 2003, llaman a mi puerta, salgo y el hombre que vende periódicos me los ofrece, compro uno, le pago… vuelvo a sentarme para terminar de escribir esto que acaban de leer, pero antes hojeo el diario y leo: “Pablo Talavera renunció irrevocablemente al Poder Judicial” y sigue la noticia: “Preocupante. Le cerraron paso en concurso de nombramiento de supremos. Dirigía desde el 2002 la Sala Penal Nacional y sentenció a Abimael Guzmán y a la cúpula del MRTA. El juez superior Pablo Talavera Elguera, coordinador de la Sala Penal Nacional (SPN) y los juzgados supraprovinciales, renunció al Poder Judicial y dejará de ser magistrado. Talavera dice que se va por motivos personales: seguir un posgrado en España y dedicarse a la abogacía. Pero en los pasillos judiciales se comenta que su decisión tiene que ver con el frustrado concurso de selección y nombramientos de jueces supremos, en el que estaba quinto en el cuadro de méritos, y la falta de oportunidades para llegar a la Suprema.”

Estoy revisando estas líneas (martes 13) y abro nuevamente El País, leo “El llamamiento de los sindicatos en defensa del juez Baltasar Garzón lo ha respaldado la comunidad universitaria abarrotando el anfiteatro Ramón y Cajal de la facultad de Medicina de la Complutense. Más de un millar de personas que han aplaudido cada apoyo al magistrado”, pienso, - aquí en el Perú fácil se reúnen dos mil, pero para atacar a un magistrado, fácil ah… El País también informa “La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial difundió el martes un comunicado en el que rechaza los actos de apoyo al juez Baltasar Garzón, que ha provocado la división en el órgano de gobierno de los jueces. La nota expresa "su preocupación y tristeza" por las muestras de apoyo al juez de la Audiencia Nacional que de "forma sistemática" se vienen produciendo y que, a su entender, suponen un ataque a "la actuación jurisdiccional del Tribunal Supremo".
Entre las fotos que trae El País sobre el apoyo de Garzón, veo al gran Almodóvar y le citan: “La sociedad tiene una deuda moral con los que perdieron la guerra y con los familiares de esos 113.000 cadáveres que yacen en las cunetas. Si Falange sienta a Garzón en el banquillo sería como si Franco hubiese vuelto a ganar y eso es muy difícil de digerir.” Un aplauso maestro. Qué más puedo decir… las noticias le pusieron punto final a este lugar de cosas nada comunes.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mordiéndose la cola


Es común ver que los perros, entre juego y en serio – tal vez – giran y giran tratándose de morder la cola, a veces lo consiguen y otras veces no; lo primero implica seguir dando vueltas sin fin y morir en el intento, lo segundo, morderla y, en algunos casos, generar dolor, creo que es en este momento en el que el perro se da cuenta que lo que mordió es su cola.

Esa vivencia canina muchas veces me ha servido, a mí en particular, para evitar algunas rutinas en la vida personal y profesional que no conducen a nada y que muchas veces se hacen por hacer. Espero que hacer extensiva esa lección personal a lo que se conoce como Sistema de Justicia no sea tomada a mal, pero simplemente es, como se dice, una metáfora. Nada más.

El Poder Judicial ha estado en medio de la opinión pública con dos hechos: i) El cuestionamiento a un miembro de su Consejo Ejecutivo, concretamente al representante de la sociedad civil que en este caso es nombrado por los colegios de abogados y que vale la pena aclarar no es un magistrado de carrera. Este cuestionamiento se basó en una conversación telefónica en el que dicho representante – es mejor no nombrarlo, pero creo que se llama Hugo Salas Ortiz – afirmaba varios hechos que hacían dudar de su idoneidad para tal cargo de confianza. Es bueno también recordar que esta es la segunda vez que un miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial tiene que apartarse de tal cargo por razones más o menos similares, ¿habrá una tercera vez?. ii) Una resolución cautelar que ordenaba, en el marco de un proceso constitucional de amparo, reponer a un profesional cuestionado y designado por El Congreso, como miembro fallido del Tribunal Constitucional (?), resolución que fue dejada – según dicen las informaciones – en suspenso, pero lo que agravó todo fue que el magistrado que la emitió, al ser fotografiado esgrimió un arma de fuego en actitud amenazante.

El Consejo Nacional de la Magistratura también ha tenido lo suyo: i) Uno de sus miembros (Efraín Anaya Cárdenas) viene siendo cuestionado e investigado por haber – supuestamente – solicitado una coima a uno de los postulantes a la Magistratura, luego de dejar sentado que el nombramiento o depende del poder político o del económico. ii) El último concurso implementado para el nombramiento de Jueces Superiores y Fiscales Supremos, ha sido públicamente cuestionado en su esencia “la evaluación y la forma de hacerse”, dejando ver que está sujeta muy subjetivamente a la opinión de abogados designados para tal efecto. Lo más saltante de esto es que un abogado de ejercicio libre calificó a un postulante a Fiscal Supremo, siendo que el primero muchas veces había sido abogado de la parte adversa en varios procesos penales.

¿Qué hay de común entre el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura? Lo común es que forman parte del tantas veces nombrado sistema de justicia. El Consejo Nacional de la Magistratura es la entidad encargada de nombrar, previa evaluación, a los magistrados que integran el Poder Judicial en todas sus instancias: jueces de paz letrados, jueces especializados y jueces superiores, así como en el Ministerio Público; también es la encargada de evaluar y ratificar a dichos magistrados; vistas así las cosas, el Poder Judicial tiene los magistrados que el Consejo Nacional de la Magistratura considera se los merece. Desde otra perspectiva, el Poder Judicial, está integrado por los magistrados nombrados como tales por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Lo anterior quiere decir que el Consejo Nacional de la Magistratura y el Poder Judicial deben jugar un partido muy importante por el equipo de la justicia, ahora no sé si lo estén haciendo pues harto sabido es que no sólo debe tenerse a los mejores jugadores, sino que con ellos debe tenerse el mejor equipo, sólo eso asegura un buen partido. Pero ¿qué es lo no común entre estas dos entidades? lo no común es que no comparten objetivos, desde cada una de sus misiones constitucionales. Si se quiere una prueba de ello analicemos el comportamiento y dicho de sus representantes.

El Presidente del Poder Judicial ha solicitado la renuncia de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura y el Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura ha contestado – en una de esas vueltas que da el sistema de justicia en aras de morderse la cola – lo siguiente: “No tenemos razones para renunciar. Si se tratara de cuestionamientos, el Poder Judicial y él (se refiere a Villa Stein) en particular, habría tenido que renunciar hace tiempo porque no hay institución más cuestionada que la que él preside”[2]

¿A quien preside Villa Stein, al frente del Poder Judicial sino es a los magistrados que el propio Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado?, esto equivale a decir que si se cuestiona al Poder Judicial se cuestiona a los magistrados (buenos, malos y feos) que el Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado, ¿si esto no es morderse la cola, no sé qué lo sea?

Esto nos lleva a pensar, lo que además ya es un lugar común, en qué es lo que falla ¿el sistema o las personas?. El Presidente del Poder Judicial ha dicho en una entrevista televisiva (en la Hora N de Jaime de Althaus) que lo que falla es el sistema. A propósito de esta declaración el profesor Avendaño Valdez ha dicho: “Me pareció escuchar al presidente del Poder Judicial decir en televisión que no se trata de un problema de personas sino del sistema. En otras palabras, los hombres habrían cumplido con su trabajo, pero la organización legal de las entidades, el Poder Judicial y el CNM, no permite que se alcance lo que todos deseamos: una justicia independiente, honesta y rápida. Discrepo radicalmente”[3]. Bueno yo me sumo a esa discrepancia, siempre he pensado que lo que falla es el factor humano y si ello es así, entonces ¿a quien se nombra como magistrados, con las excepciones del caso claro está?.

El mismo Avendaño Valdez nos lo dice, lo que también es ya un lugar común “El Poder Judicial es deficiente porque sus miembros lo son, salvo excepciones desde luego. Y la razón es muy simple: la clamorosa crisis de la educación legal. ¿De dónde salen los jueces? De las escuelas de derecho y estas son muy numerosas, no tienen control alguno e imparten, en su gran mayoría, una enseñanza lamentable. La educación en general, y la legal en particular, se ha convertido en un negocio, de lo cual resulta que lo mejor es tener muchos estudiantes que paguen bien y gastar lo menos posible”. Sin comentarios.

Cambiemos de tema, hablemos de fútbol, que, como se sabe, es el deporte de las multitudes. En el último partido Universitario vs. Cristal uno de los goles de este equipo, !con el que ganó¡, fue obtenido previa mano de uno de sus jugadores, sí quien cometió la falta que invalida cualquier jugada y en algunos casos sancionada con la pena máxima que es el penal, es un jugador cuyo nombre es mejor no saber, pero creo que fue alguien a quien le dicen el Chino Ximénez declaró: “Es cierto que pare con la mano el balón, pero fue una jugada del momento que se produce en segundos y todos seguimos jugando… total, el fútbol es para los vivos, así de simple”[4].

Las preguntas son simples: ¿es la justicia un juego?, ¿le cometemos faltas a la justicia y seguimos jugando a ser justos?, ¿será la justicia para los vivos “así de simple”? ¿Qué es lo común entre estos jugadores: el Chino Ximénez, el ex Consejero Hugo Salas Ortiz y el actual Consejero Efraín Anaya Cárdenas? que ellos fueron educados en el Perú y los vemos por esa caja boba llamada televisor !!!ah…¡¡¡ “y todos seguimos jugando”, total sus jugadas fueron del momento. ¿En que momento se jodió el Perú?
[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco, actual miembro de la Segunda Sala Civil. Maestro en Derecho Civil y Procesal Civil, por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
[2] Cf. Perú.21 y La República del 2 de marzo de 2003.
[3] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.
[4] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.