martes, 1 de mayo de 2012

“Rescatando al Sub Oficial Astuquillca”



Fernando Murillo Flores[1]

Como ciudadano que soy me pregunto ¿dónde estuvieron buscando las fuerzas combinadas del Ejército y la Policía a los sub oficiales Astuquillca y Vilca desde el 12 de abril pasado, luego de que el helicóptero del que descendían fuera atacado por narcoterroristas?.

Lo cierto del caso es que el Sub Oficial Astuquillca llegó a Kiteni el 29 de abril, por sus propios medios y con la ayuda de civiles, luego de 17 días de haber permanecido en la selva del VRAE, sin alimento, agua potable, ni armas y pertrechos para afrontar al enemigo. Este joven peruano de 22 años, es un héroe y su historia merecerá ser contada, por ser como casi todos los hechos heroicos, el acto de valor individual de un hombre basado en valores y principios en situaciones extremas, o en las encrucijadas que nos da la vida, que demuestran el crisol en el que uno está hecho.  

Una operación militar y policial para el rescate de rehenes que no fue tal y una búsqueda de fuerzas combinadas para ubicar a los sub oficiales de la Policía que no encontró a ninguno en 17 días, realmente deja mucho que desear y mucho que pensar. Durante esos 17 días sólo la madre de Luis Astuquillca Vásquez, rodeada de su familia, tenía la fe de que su hijo estaba vivo.

Aun recuerdo la impresión que me causó esa ya famosa película dirigida por Steven Spielberg “Rescatando al soldado Ryan”, sobre todo los primeros minutos en los que se ve lo sangriento que fue el combate en las playas de Normandía, en las que jóvenes soldados morían sin mayor opción de resistencia ante las ametralladoras alemanas que disparaban sin cesar desde bunkers infranqueables, y la historia de un grupo de soldados que buscaban al último de los hermanos Ryan, para devolverlo con su madre, pues los otros cuatro hermanos ya habían muerto en combate.

En la historia de la película, el grupo de soldados comandados por el Sargento John H. Miller, luego de encontrar con vida al último de los hermanos Ryan, el soldado raso James Francis Ryan, se une a la resistencia de otros soldados americanos para defender una posición y evitar que los alemanes tomen un puente. En esta heroica acción el Sargento Miller es herido de muerte y antes de expirar llama al soldado Ryan y le susurra al oído “sea digno de esto”. La película empieza cuando en tiempos actuales (1998) James Francis Ryan que ya tenía 74 años de edad, lleva a su familia al Cementerio Militar de Saint Laurent (Francia) para saludar la tumba del Sargento John H. Miller y preguntar delante de ella, a su esposa, “- Alice… ¿He sido un buen hombre?”. Lo que el Sargento John H. Miller le dijo al joven soldado raso Ryan es que él debía ser digno del sacrificio de la vida de los hombres que lo salvaron para que vuelva a casa, y viva su vida con la misma dignidad en respeto a ese sacrificio; es por eso que el anciano Ryan le pregunta a su esposa si él había sido un buen hombre.

Pero, en nuestra historia, nadie rescató al Sub Oficial Luis Astuquillca Vásquez, pese a que sin duda existió la orden e intención de hacerlo. Él sobrevivió gracias a su fortaleza física, a su juventud, a su espíritu, a su determinación de vivir y, de seguro, a su instrucción para sobrevivir en las condiciones más adversas e inimaginables, entre las que la posibilidad de morir en cualquier momento era la más cruel, así como las limitaciones del equipo necesario del que debió estar dotado.

De seguro muchas historietas se dirán sobre la base de la historia escrita por Luis Astuquillca Vásquez, unas vendrán de su institución que no perderá la oportunidad de lucirlo, otras de los políticos que no se perderán de una foto a su lado y que sin duda se perderán en sus discursos, sin duda también se generará mucha leyenda y cuidado con lo que dice Perez Reverte con eso de que “La realidad suele quedar por debajo de las leyendas”; pero lo que ese muchacho vivió, lo que él sintió, los miedos que lo asediaron minuto a minuto, los pensamientos que elaboraba sobre cómo sobrevivir, así como las lágrimas que derramó al saberse sólo e impotente ante el compañero mal herido, merecen todo el respeto de los peruanos. El mayor de los respetos.

A diferencia de la historia de la película y la muerte del Sargento John H. Miller, nuestra historia real nos ha regalado la vida de un Sub Oficial de la Policía Nacional del Perú, hijo del pueblo, herido de guerra pero salvo, el Señor Luis Astuquillca Vásquez, miembro de la DINOES, y vencedor de un combate por la vida y sobre la muerte, ante quien nos debemos inclinar todos los que amamos nuestra patria, sin que él nos lo pida, para escuchar lo que nos dice al oído, desde que se apareció en Kiteni la tarde de un domingo 29 de abril de 2012: “sean dignos de esto, peruanos” y, sin esperar a que seamos ancianos como el soldado Ryan preguntarnos ¿Somos buenos peruanos?, ¿Somos buenos hombres?


[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco. Presidente de la Sala Mixta Descentralizada de La Convención.

domingo, 1 de abril de 2012

Agradecimiento


El día martes 20 de marzo de 2012, cumpliendo con nuestra Constitución, se llevó a cabo mi entrevista ante el Consejo Nacional de la Magistratura, en el marco de la Convocatoria del Proceso de Evaluación Integral y Ratificación N° 004-2011-CNM., es decir, luego de esa fecha debía esperarse la decisión de mi ratificación o no ratificación en el cargo de Juez Superior Titular, el mismo que juré cumplir un 21 de abril de 2003. Bueno, la noticia de mi ratificación se publicó en la website del Consejo Nacional de la Magistratura el 21 de marzo de 2012. Entonces, he sido ratificado, por unanimidad, y siento que debo expresar mi agradecimiento.

Agradezco a Dios por estos casi nueve años de Juez, le agradezco me haya dado la oportunidad de juzgar, pues es lo más semejante a él que se pude ser; agradezco también a mis padres, en la oración de la vida y la muerte; agradezco a mi esposa, Ceci, por su inmenso amor, comprensión y permanente apoyo desde hace 22 años; a Javier y Franco mis hijos, por su ayuda en esos momentos en los que uno más los necesita, por los hombres que ya son a su edad y porque sé que están hechos para el bien, el primero como abogado y el segundo como médico; a Sofía, por pronunciar ese “papi, te quiero” tan celestial para los oídos de mi corazón; al Tata y a la Mami, pues sé que estaban angustiados; a María Elena y a Ruth, mis hermanas, porque sé que oraron; A mis tíos Jorge y Yemira, por su sincera alegría. A esta mi familia el abrazo de hijo, esposo, padre y hermano, por siempre y porque es cierto lo que leí de Einstein[2]: “Pero no hace falta reflexionar mucho para saber, en contacto con la realidad cotidiana, que uno existe para otras personas: en primer lugar para aquellos de cuyas sonrisas y de cuyo bienestar depende totalmente nuestra propia felicidad”.

A Begonia Velásquez Cuentas, por ayudarme a reunir aquellos documentos que no puede buscar desde Quillabamba, a cinco horas del Cusco y a Lourdes Oviedo Ruiz, por la misma razón y por ayudarme a organizar mi información judicial regalándome un tiempo valioso de su vida, por haber guardado mis ponencias desde cuando trabajamos a brazo partido; a Luz Janet Cárdenas Estevez, quien me ayudo a encontrar algunos documentos importantes en la hora precisa; a Maybeé Apaza Béjar por su paciencia como mi asistente y lo valioso de su trabajo y tiempo al ayudarme a preparar mi información; a Rachell Mayena Herrera por haberme apoyado profesionalmente como asistente y ser la depositaria y conocedora de todos los archivos judiciales de los procesos en los que soy demandado; a Alexanders Alvarez Romaja por todos los documentos y datos que me dio; a Lía Hanco Luza, por haberse sumergido en los archivos de la Corte y haberme ayudado a fotocopiar mis artículos largos; a Yuliano Quispe Andrade por haber revisado mis artículos periodísticos cortos sobre Derecho para presentar los necesarios; a Renzo Ortíz Diaz, por atender siempre a mis llamados y pedidos registrales. A todas estas personas un abrazo del hermano, del compañero de la trinchera del laboro. Con estas personas se puede uno dar el lujo de un abrazo e ir a la guerra, sin duda alguna.

Todas estas valiosas y buenas personas no sólo colaboraron desinteresadamente en la formación de mi file para presentarlo ante el Consejo Nacional de la Magistratura, sino que me ayudaron directa o indirectamente a afrontar cada una de las denominadas participaciones ciudadanas; siento que mi ratificación también es suya pues cada uno puso un granito de arena en la construcción de la información y en los descargos necesarios en estos avatares.

Encuentro en palabras de Einstein[3] la razón y necesidad de este agradecimiento: “Me recuerdo a mí mismo cien veces al día que mi vida interior y mi vida exterior se apoyan en los trabajos de otros hombres, vivos y muertos, y que debo esforzarme para dar en la misma medida en que he recibido y aún sigo recibiendo”

Hay un grupo de personas a quienes no puedo agradecer así, con nombre propio, pues más daño que bien les haría, a ellas, en silencio, un abrazo de amigo. También hay otro grupo de personas que laboran en la misma Corte que yo, sé que mi ratificación no les cayó bien, pero así es la vida y no de otro modo ¿no?

Si bien no para agradecer, pero sí para tenerlo presente, debo mencionar que todas las personas que presentaron sus “quejas” ante el Consejo Nacional de la Magistratura en mí contra durante siete años, pero con nombre propio, merecen todo mi respeto, pues es un gusto cumplir con el deber de responder una queja con la verdad, ante quien da la cara, como debe ser.

Quien presentó una queja en contra mía, suplantando la identidad de una persona – hubiese sido más digna la anonimia –, escondiendo bajo una intencional mala redacción su real redacción para no ser reconocido, y reuniendo sobre mi persona, de una manera enfermiza – como quien sigue mis pasos – información de casi 17 años (1994 a 2012) a este sujeto sólo le puedo decir que toda la información que presentó era sobre hechos plenamente esclarecidos en su oportunidad, de manera que de nada le valió reunirla de donde toda esa información estaba archivada y a la que tiene fácil acceso, lo que me da un indicio claro de quién y cómo la reunió así como de su propósito, siendo el indicio más importante la serie de mentiras y frases que deslizó en el escrito de queja, las que sólo expresan, inconscientemente, su propio comportamiento. A ese individuo de vida de apariencia y de gran señor, le digo que sólo me da pena que sufra del peor y más grave de los males: el ejercicio del mal en sí mismo, ese mal es peor que cualquier otro mal que pueda padecer alguien, pues corroe el espíritu y sin éste sólo queda el animal que todos son cuando no se llega a ser humano y persona.

No hay en mi corazón lugar alguno para el odio, ni para el rencor. Seguiré siendo como soy, ya estoy viejo para cambiar sobre lo sustancial: el amor, la libertad, la justicia y la ética; donde esté seré el hijo, el esposo, el padre, hermano y trabajador que siempre he sido, sea cualquiera el trabajo que me toque hacer siempre que sea honrado; seguiré pensando y escribiendo cuanto pueda sobre lo que sé y lo que me indigna, también lo haré siempre ante lo que considero incorrecto, indecente e injusto.

Termino citando nuevamente a Einstein[4] a quien he leído durante la espera de la entrevista, el me venía diciendo que “El valor de un hombre para la comunidad depende, en principio, de la medida en que dirija sus sentimientos, pensamientos y acciones a promover el bien de sus semejantes”. No sé hasta cuando trabaje en el Poder Judicial, pero eso de escribir y reescribir la palabra justicia cada día y varias veces en la arena, sin que quede una letra cuando eternamente el mar viene y va, cansa, realmente cansa.


[1] Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de Cusco.
[2] Einstein, Albert. “Mis ideas y opiniones”. Antoni Bosh Editor, 2011. p. 20
[3] Idem.
[4] Idem. p. 25

sábado, 12 de junio de 2010

Memorándum a Sofía


Querida Sofía:

No te asustes porque tu padre te envíe un memorándum, y encima de manera pública, pero debo decirte que sólo la mediocre cultura organizacional peruana utiliza el memorándum, desnaturalizando el honor de este documento, generalmente para sancionar a alguien o recordarle que si no hace algo lo sancionan y, para colmo de males incluso los jefes suelen decirle al destinatario del memorándum que se lo redacte él mismo y con copia a su file; cuando ninguna de esas connotaciones se deriva del significado de la palabra memorándum.

Bueno, dejemos de lado ese rollo y quiero decirte que hace un buen tiempo tomé debida nota de tu conciencia de la vejez ¿recuerdas cuándo fue?, te lo recuerdo, fue cuando tu madre me pidió que te saque de la tina, te puse la batita y ella, cual turbante de esos tipos que pueblan las mil y una noches entre Bagdad y Basora, te envolvió la toalla en la cabeza, fue allí cuando me dijiste ¡¡mira papi, mis deditos están viejecitos…!! sí, en efecto, las yemitas de tus dedos estaban como pasitas todas arrugadas y tus huellitas digitales se habían acentuado. Como muchas cosas se aprenden por relación, tú relacionaste – en tu proceso de aprendizaje – las arrugas de los ancianos con lo arrugadas que estaban las yemitas de tus deditos luego de haber estado un buen tiempo en la tina jugando el agua mientras te bañabas. ¿Ves Sofía que un memorándum es para recordar cosas buenas e importantes?, de modo que este no será el primero ni el último que recibas de tu padre.

Pero tú te preguntarás ¿papi y a que viene este rollo de la vejez?, bueno, te lo explico, sabes que muchos de los cuentos que te he leído empiezan con esa frasecilla “Había una vez…” o “Hubo una vez…”, pero lo que te contaré no es uno de esos cuentos con los que Sherezade salva imaginativamente el cogote distrayendo al Rey Shahriar, sino que es una historia que trajeron los medios de comunicación.

Aracely Díaz tiene ocho años, Sofía, pero cada uno de sus años, debido a una enfermedad que padece de nacimiento, equivalen a ocho o diez años, de modo que hoy tiene, biológicamente hablando, 80 años, aunque su edad mental es de la niña de ocho años. La noticia informa que el mal que padece se llama progeria y que las personas que sufren ese mal viven entre 10 y 19 años y conforme van envejeciendo reciben tratamiento médico para las enfermedades que empiezan a sufrir “con la edad”.

En uno de esos libros que tu padre lee y relee hay una frase que dice: “la certidumbre personal de la muerte nos humaniza, es decir nos convierte en verdaderos humanos mortales (…) Al morir, cada cual es definitivamente él mismo y nadie más. Lo mismo que al nacer traemos al mundo lo que nunca antes había sido, al morir nos llevamos lo que nunca volverá a ser” (Savater, Fernando, Las preguntas de la vida, Ariel, 1999, pp. 31, 35) y mi tocayo cuenta en ese mismo libro que él tomo conciencia de la muerte más o menos a los 10 años y de la siguiente forma “De pronto me senté a oscuras en la cama: ¡yo también iba a morirme!, ¡era lo que me tocaba, lo que irremediablemente me correspondía!, ¡no había escapatoria!”

Te cuento que cuando mi madre, tu abuelita Elena, me dijo que mi padre había muerto, yo tenía 9 años y no comprendí la dimensión de la noticia, tal como entiendo la muerte hoy en día, no creo que tu tomes conciencia de la muerte tampoco a la edad que tienes, por eso este memorándum, pero sabes, esa niña sólo mayor que tú – mentalmente hablando – en tres años pues tiene ocho, aún no creo que sepa que va a morir tal y como lo sabe un adulto, es decir, si no tiene conciencia de la vida, o mejor dicho no tuvo tiempo para ello, mucho menos la tendrá de la muerte.

Es obvio que cuando muera – como dice ese molestoso de Savater – se llevará con ella lo que nunca volverá a ser, pues además su caso es de uno en ocho millones de posibilidades, pero, ¿tú crees que esa niña tenga tiempo para ser lo que nunca fue?, pues la idea que nosotros tenemos de ella no es lo que realmente ella es o pudo ser si hubiese tenido la vida por delante.
Me explico Sofía, cuando una persona es sana tiene una expectativa de vida u horizonte de vida, tiene tiempo de educarse, instruirse y vivir la vida de manera plena, incluso planificando su vida, siempre y cuando se pueda, claro está, salvo que por allí pase la parca que a veces maneja distraída o sencillamente ebria, toda ella como siempre, la atropella cual combi asesina y termina con los planes y lo que nunca fue.

Si como dice Savater cuando uno nace trae consigo lo que nunca fue, para poder llevarse consigo lo que nunca volverá a ser, debe tener ese alguien la oportunidad de ser, pero ello se da en ese plazo que llamamos vida.

Si te das cuenta, tus padres contamos con tu tiempo para educarte, enseñarte e instruirte en lo mínimo indispensable para vivir en nuestra sociedad, te enseñaremos como es que pinta esta sociedad pegajosa para que puedas utilizar el disolvente que quieras, sin renunciar – claro está – a los principios sin los que podríamos volver – como a veces parece – a la barbarie.

Estuve anoche cuidando en el hospital a Elena, mi madre y tu abuela paterna, ella tiene más de ochenta años y el cuerpo cansado, como ya lo viste en su casa al darle un besito en su arrugado rostro e incluso le acariciaste el cabellito blanco, ella está mal por eso de que es una velita – como te dije – que aún de una manera cansada alumbra; pero ¿sabes? Sofia, en esos momentos pensé en esa niña de ocho años y de ochenta a su vez, que es apenas mayor que tú en tres años de los cinco que tienes, y tiene el mismo cansancio corporal que tu abuelita… ella y esa niña, Sofia, están arrugaditas como las yemitas de tus dedos luego de tu baño.

Pero la diferencia Sofía es que tu abuelita vivió bien, alumbró intensamente, ella era muy alegre Sofía, el tiempo le fue suficiente para ser quien nunca fue, ella se llevará lo que nunca volverá a ser y de lo que yo debo dar testimonio ante ti, en tus venitas corre la sangre que ella nos dio, si bien llegaste un poco tarde a su plenitud, nunca será tarde para ver cuánto es que de ella tengo en cada cosa que te enseño, pues ella fue educadora de cientos de personas que en algún momento te dirán – tu abuelita me enseño, - o le enseñó a mi madre, - o, de repente, a mi hermana.

A su tiempo entenderás de la muerte, tendrás tiempo para ello, pero una niña de ocho años cuya edad mental responde a esa edad y es casi como la tuya, cómo entenderá lo que para un anciano es fácil por la resignación; cómo habrá entendido su ceguera, su artrosis… ¿no crees Sofía que eso es no tener, paradójicamente, la oportunidad de ser?, tú crees que habría sido posible hacerle vivir y saber lo que aprendemos en cinco o seis décadas de vida en sólo ocho años, sin contar aquellos en los que de seguro fue niña.

Hoy día estuviste en tus clases de piano, te tomas tu tiempo para aprender, tienes todo el tiempo por delante, puedes jugar con el tiempo y en el tiempo, tendrás el tiempo de tocar Für Elise de Bethoven que muy bien te gusta y me encanta; espero que el tiempo no juegue conmigo y la parca ande distraída y borracha en otro lado del orbe, y así me pueda sentar a observarte; verte sentada en el taburete; elevar tus manos como mariposas y tus brazos caer como soga, tal cual te lo enseña la Profesora Lisa, y sobre el teclado blanco y negro de un lindo piano, escuchar lo que en el tiempo tuviste la oportunidad aprender y de ser, sabiendo que hay muchos que como esa niña de 8 años en un cuerpo de una mujer de 80 años no tuvo la oportunidad de ser.

Sofía, vive la vida de manera intensa y sabia, ya eres quien nunca fue y por eso única e irreductible, ahora debes ser quien nunca volverá a ser, tienes el tiempo – tú tiempo – para lograrlo, tu vida, nuestra vida, debe ser un homenaje a quienes no tienen tiempo de ser, como esa niña de ocho y ochenta años. Tic tac, tic tac, tic tac…

Ah… una cosa más, querida Sofía, siempre debes decir la verdad. Sin embargo, igual de importante es siempre bueno e importante recordarte que no hables con extraños, así sea ese extraño la esposa de un presidente de un país importante, sino mira lo que le pasó a la familia de Daysi Cueva Juica, pues esta niña le dijo a la esposa de Obama, que su madre no tenía papeles en el país de la libertad y del american dream. Ahora ni ella ni su familia son habidos. Cuida de no hablar con extraños ¿sí?

martes, 13 de abril de 2010

Lugares nada comunes


Acabo de leer e informarme sobre la decisión que ha tomado John Paul Stevens, Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, de retirarse del servicio activo antes de cumplir los 90 años de edad. Que emocionante debe ser para un magistrado retirarse cuando él lo decida, cuando él lo quiera siempre y cuando Dios lo bendiga con la lucidez – claro está –, que emocionante debe ser escuchar cómo la noticia se difunde y que a uno lo describan como magistrado y de inmediato surjan los comentarios sobre temas del equilibrio de tendencias de su tribunal por la ausencia que dejará uno de sus magistrados, en función de las decisiones en que participó, así como la trascendencia de las mismas. Qué emocionante debe ser…

Fernando Murillo Flores, es un Juez Superior, nombrado como tal en la Corte Superior de Justicia del Cusco, por el Consejo Nacional de la Magistratura en abril de 2003, cuando tenía 37 años; de acuerdo a la Constitución, su contrato de trabajo debe ser ratificado cada 7 años, de modo que este mes vence su primer contrato. No sabe si será ratificado o no, si no lo es habrá dejado de ser juez luego de 7 años de servicio y a los 43 años de edad y punto aparte… ¡ah! y lo que pueda decir o escribir antes de que eso suceda no le importa a nadie más que a los que lo aman, que son pocos y están en la foto familiar.

Salvando las distancias de espacio y tiempo – por ello eso de lugares nada comunes – que sin duda me ubican a años luz de John Paul Stevens, quien además tendría que aceptar mis disculpas por poner su nombre y el mío en esta similitud tan ridícula, me siento como en una caverna tratando de hacer una pintura rupestre, mientras alguien por allí trata de hacer fuego.

John Paul Stevens, fue nombrado en 1975 como Juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, por el Presidente Gerald R. Ford, si nació en 1920, quiere decir que lo nombraron Juez Supremo a los 55 años y de por vida, él no tuvo que preocuparse sobre el vencimiento de su contrato, ni de si era o no ratificado, ni tuvo que hacer un informe sobre su trabajo o la organización del mismo. Sólo tuvo una preocupación: Ser Juez. John Paul Stevens, se limitó a ser un magistrado que a través de sus decisiones y votos se hizo conocer como el más progresista de todos los nueve miembros de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica. Un dato muy importante es que originariamente él era de tendencia conservadora, no en vano fue designado por un presidente de esa tendencia, pero con el correr de los años fue amigable a posiciones liberales, conforme dicen que cambian los tiempos.

Pero, ¿cuál es la importancia de este dato?, creo que dos cosas son importantes, la capacidad de cambiar de posición que requiere de madurez, sea en uno u otro sentido, sin dejar de contar el valor de hacerlo y, además, la independencia frente a quien lo designa a uno como magistrado. En los Estados Unidos la designación de un magistrado para la Suprema Corte la hace el Presidente, con el voto favorable del Congreso, por tanto, no es difícil pensar que siempre existe la posibilidad de que la designación recaiga en un Abogado que tenga una tendencia determinada, frente a esos dos polos existentes desde tiempos inmemoriales: la conservadora o de derecha y la liberal o de izquierda. Teniendo en cuenta ello, un Tribunal como la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, cuenta entre sus miembros con magistrados de determinas tendencias que se reflejan en las decisiones que toma, frente a los problemas que se les plantea como el aborto o las relaciones homosexuales, etc.
Hace poco, el año pasado, el Presidente Obama ha designado como magistrada de la Suprema Corte a Sonia Sotomayor, de origen latino y de tendencia liberal, como se ve, es una designación en reflejo de la tendencia del Presidente; tal vez John Paul Stevens consciente del momento político y de quien gobierna su país, ha tenido el gesto de brindar – luego de una extraordinaria carrera – una segunda oportunidad al Presidente Obama para designar a otro miembro de la Suprema Corte de una igual tendencia, para así no sólo mantener el equilibrio en este Tribunal, sino de renovarle en fuerza de juventud. Sea cual fuese la razón de la decisión, lo envidiable es que es una decisión de un magistrado no solamente al final de una vida lúcida, sino de manera independiente.

Acabo de abrir la web de El País, allí me entero la noticia: “Baltasar Garzón será llevado a juicio por prevaricato”. Bueno, a este emblemático y polémico magistrado se le ocurrió ir más allá de una ley de amnistía sobre los crímenes que se habrían cometido durante la dictadura franquista; en resumen, su determinación lo llevó a preferir los tormentos de la memoria (Gabo dixit) y la conciencia, frente a la paz hipócrita de decir “aquí no paso nada”. Aquí en el Perú tuvimos también a alguien que hizo lo mismo con una ley de amnistía del Gobierno de Fujimori: la Jueza Saquicuray. No sé, pero cada vez que un Juez se aproxima más a la defensa de los derechos fundamentales, como que se vuelve incómodo para quien los atropella, entonces un Juez se vuelve un fusible.

Son las 11:30 hrs., de hoy domingo 11 de abril de 2003, llaman a mi puerta, salgo y el hombre que vende periódicos me los ofrece, compro uno, le pago… vuelvo a sentarme para terminar de escribir esto que acaban de leer, pero antes hojeo el diario y leo: “Pablo Talavera renunció irrevocablemente al Poder Judicial” y sigue la noticia: “Preocupante. Le cerraron paso en concurso de nombramiento de supremos. Dirigía desde el 2002 la Sala Penal Nacional y sentenció a Abimael Guzmán y a la cúpula del MRTA. El juez superior Pablo Talavera Elguera, coordinador de la Sala Penal Nacional (SPN) y los juzgados supraprovinciales, renunció al Poder Judicial y dejará de ser magistrado. Talavera dice que se va por motivos personales: seguir un posgrado en España y dedicarse a la abogacía. Pero en los pasillos judiciales se comenta que su decisión tiene que ver con el frustrado concurso de selección y nombramientos de jueces supremos, en el que estaba quinto en el cuadro de méritos, y la falta de oportunidades para llegar a la Suprema.”

Estoy revisando estas líneas (martes 13) y abro nuevamente El País, leo “El llamamiento de los sindicatos en defensa del juez Baltasar Garzón lo ha respaldado la comunidad universitaria abarrotando el anfiteatro Ramón y Cajal de la facultad de Medicina de la Complutense. Más de un millar de personas que han aplaudido cada apoyo al magistrado”, pienso, - aquí en el Perú fácil se reúnen dos mil, pero para atacar a un magistrado, fácil ah… El País también informa “La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial difundió el martes un comunicado en el que rechaza los actos de apoyo al juez Baltasar Garzón, que ha provocado la división en el órgano de gobierno de los jueces. La nota expresa "su preocupación y tristeza" por las muestras de apoyo al juez de la Audiencia Nacional que de "forma sistemática" se vienen produciendo y que, a su entender, suponen un ataque a "la actuación jurisdiccional del Tribunal Supremo".
Entre las fotos que trae El País sobre el apoyo de Garzón, veo al gran Almodóvar y le citan: “La sociedad tiene una deuda moral con los que perdieron la guerra y con los familiares de esos 113.000 cadáveres que yacen en las cunetas. Si Falange sienta a Garzón en el banquillo sería como si Franco hubiese vuelto a ganar y eso es muy difícil de digerir.” Un aplauso maestro. Qué más puedo decir… las noticias le pusieron punto final a este lugar de cosas nada comunes.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mordiéndose la cola


Es común ver que los perros, entre juego y en serio – tal vez – giran y giran tratándose de morder la cola, a veces lo consiguen y otras veces no; lo primero implica seguir dando vueltas sin fin y morir en el intento, lo segundo, morderla y, en algunos casos, generar dolor, creo que es en este momento en el que el perro se da cuenta que lo que mordió es su cola.

Esa vivencia canina muchas veces me ha servido, a mí en particular, para evitar algunas rutinas en la vida personal y profesional que no conducen a nada y que muchas veces se hacen por hacer. Espero que hacer extensiva esa lección personal a lo que se conoce como Sistema de Justicia no sea tomada a mal, pero simplemente es, como se dice, una metáfora. Nada más.

El Poder Judicial ha estado en medio de la opinión pública con dos hechos: i) El cuestionamiento a un miembro de su Consejo Ejecutivo, concretamente al representante de la sociedad civil que en este caso es nombrado por los colegios de abogados y que vale la pena aclarar no es un magistrado de carrera. Este cuestionamiento se basó en una conversación telefónica en el que dicho representante – es mejor no nombrarlo, pero creo que se llama Hugo Salas Ortiz – afirmaba varios hechos que hacían dudar de su idoneidad para tal cargo de confianza. Es bueno también recordar que esta es la segunda vez que un miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial tiene que apartarse de tal cargo por razones más o menos similares, ¿habrá una tercera vez?. ii) Una resolución cautelar que ordenaba, en el marco de un proceso constitucional de amparo, reponer a un profesional cuestionado y designado por El Congreso, como miembro fallido del Tribunal Constitucional (?), resolución que fue dejada – según dicen las informaciones – en suspenso, pero lo que agravó todo fue que el magistrado que la emitió, al ser fotografiado esgrimió un arma de fuego en actitud amenazante.

El Consejo Nacional de la Magistratura también ha tenido lo suyo: i) Uno de sus miembros (Efraín Anaya Cárdenas) viene siendo cuestionado e investigado por haber – supuestamente – solicitado una coima a uno de los postulantes a la Magistratura, luego de dejar sentado que el nombramiento o depende del poder político o del económico. ii) El último concurso implementado para el nombramiento de Jueces Superiores y Fiscales Supremos, ha sido públicamente cuestionado en su esencia “la evaluación y la forma de hacerse”, dejando ver que está sujeta muy subjetivamente a la opinión de abogados designados para tal efecto. Lo más saltante de esto es que un abogado de ejercicio libre calificó a un postulante a Fiscal Supremo, siendo que el primero muchas veces había sido abogado de la parte adversa en varios procesos penales.

¿Qué hay de común entre el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura? Lo común es que forman parte del tantas veces nombrado sistema de justicia. El Consejo Nacional de la Magistratura es la entidad encargada de nombrar, previa evaluación, a los magistrados que integran el Poder Judicial en todas sus instancias: jueces de paz letrados, jueces especializados y jueces superiores, así como en el Ministerio Público; también es la encargada de evaluar y ratificar a dichos magistrados; vistas así las cosas, el Poder Judicial tiene los magistrados que el Consejo Nacional de la Magistratura considera se los merece. Desde otra perspectiva, el Poder Judicial, está integrado por los magistrados nombrados como tales por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Lo anterior quiere decir que el Consejo Nacional de la Magistratura y el Poder Judicial deben jugar un partido muy importante por el equipo de la justicia, ahora no sé si lo estén haciendo pues harto sabido es que no sólo debe tenerse a los mejores jugadores, sino que con ellos debe tenerse el mejor equipo, sólo eso asegura un buen partido. Pero ¿qué es lo no común entre estas dos entidades? lo no común es que no comparten objetivos, desde cada una de sus misiones constitucionales. Si se quiere una prueba de ello analicemos el comportamiento y dicho de sus representantes.

El Presidente del Poder Judicial ha solicitado la renuncia de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura y el Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura ha contestado – en una de esas vueltas que da el sistema de justicia en aras de morderse la cola – lo siguiente: “No tenemos razones para renunciar. Si se tratara de cuestionamientos, el Poder Judicial y él (se refiere a Villa Stein) en particular, habría tenido que renunciar hace tiempo porque no hay institución más cuestionada que la que él preside”[2]

¿A quien preside Villa Stein, al frente del Poder Judicial sino es a los magistrados que el propio Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado?, esto equivale a decir que si se cuestiona al Poder Judicial se cuestiona a los magistrados (buenos, malos y feos) que el Consejo Nacional de la Magistratura ha nombrado, ¿si esto no es morderse la cola, no sé qué lo sea?

Esto nos lleva a pensar, lo que además ya es un lugar común, en qué es lo que falla ¿el sistema o las personas?. El Presidente del Poder Judicial ha dicho en una entrevista televisiva (en la Hora N de Jaime de Althaus) que lo que falla es el sistema. A propósito de esta declaración el profesor Avendaño Valdez ha dicho: “Me pareció escuchar al presidente del Poder Judicial decir en televisión que no se trata de un problema de personas sino del sistema. En otras palabras, los hombres habrían cumplido con su trabajo, pero la organización legal de las entidades, el Poder Judicial y el CNM, no permite que se alcance lo que todos deseamos: una justicia independiente, honesta y rápida. Discrepo radicalmente”[3]. Bueno yo me sumo a esa discrepancia, siempre he pensado que lo que falla es el factor humano y si ello es así, entonces ¿a quien se nombra como magistrados, con las excepciones del caso claro está?.

El mismo Avendaño Valdez nos lo dice, lo que también es ya un lugar común “El Poder Judicial es deficiente porque sus miembros lo son, salvo excepciones desde luego. Y la razón es muy simple: la clamorosa crisis de la educación legal. ¿De dónde salen los jueces? De las escuelas de derecho y estas son muy numerosas, no tienen control alguno e imparten, en su gran mayoría, una enseñanza lamentable. La educación en general, y la legal en particular, se ha convertido en un negocio, de lo cual resulta que lo mejor es tener muchos estudiantes que paguen bien y gastar lo menos posible”. Sin comentarios.

Cambiemos de tema, hablemos de fútbol, que, como se sabe, es el deporte de las multitudes. En el último partido Universitario vs. Cristal uno de los goles de este equipo, !con el que ganó¡, fue obtenido previa mano de uno de sus jugadores, sí quien cometió la falta que invalida cualquier jugada y en algunos casos sancionada con la pena máxima que es el penal, es un jugador cuyo nombre es mejor no saber, pero creo que fue alguien a quien le dicen el Chino Ximénez declaró: “Es cierto que pare con la mano el balón, pero fue una jugada del momento que se produce en segundos y todos seguimos jugando… total, el fútbol es para los vivos, así de simple”[4].

Las preguntas son simples: ¿es la justicia un juego?, ¿le cometemos faltas a la justicia y seguimos jugando a ser justos?, ¿será la justicia para los vivos “así de simple”? ¿Qué es lo común entre estos jugadores: el Chino Ximénez, el ex Consejero Hugo Salas Ortiz y el actual Consejero Efraín Anaya Cárdenas? que ellos fueron educados en el Perú y los vemos por esa caja boba llamada televisor !!!ah…¡¡¡ “y todos seguimos jugando”, total sus jugadas fueron del momento. ¿En que momento se jodió el Perú?
[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco, actual miembro de la Segunda Sala Civil. Maestro en Derecho Civil y Procesal Civil, por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
[2] Cf. Perú.21 y La República del 2 de marzo de 2003.
[3] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.
[4] Cf. El Comercio del 3 de marzo de 2010.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Machu Picchu

Recuerdo que en la universidad tenía un compañero que se preciaba de ser de Pitumarca, o al menos de haber vivido allí y tener sus propiedades; cuando le preguntábamos camino a dónde era Pitumarca, él con orgullo decía “por Pitumarca no se pasa, a Pitumarca se llega”. Creo que un cuzqueño puede decir lo mismo de esa joya histórica y natural que es Machu Picchu, “por Machu Picchu no se pasa, a Machu Picchu se llega”. Siento que Machu Picchu es un santuario, un lugar sagrado que como tal y en su origen y concepción inka era un destino, un lugar al que se llegaba y se llega sin poder ir más allá.

Ahora que Machu Picchu es una maravilla moderna y así declarada, era natural que se acentuase aún más su condición de destino turístico al que personas de todo el mundo quisieran llegar para contemplar ese maravilloso ensamble cultural en un sitio de belleza natural incontrastable. Definitivamente, a Machu Picchu se llega como destino final.

Luego de un año de trabajo, solucionando o mejor dicho, tratando de solucionar problemas ajenos, me di tiempo para colgar unos cuadros y arreglar una gotera en casa para así poder viajar tranquilo de vacaciones. Son las 7:30 de la mañana del 3 febrero de 2008, estoy en el aeropuerto de Cuzco, al que no voy muy seguido, a punto de tomar mi vuelo para Lima, y me doy cuenta que no hay el movimiento usual de turistas; no están los buses de las empresas operadoras de turismo, entonces tomo conciencia del efecto del aislamiento en el que la naturaleza ha sumido a Machu Picchu, luego de varios días de intensa lluvia que ha dañado la vía férrea por la que se llega a esa gran ciudadela Inka.

Cuando uno salía a pasear por el centro histórico de Cuzco ve realmente la presencia de turistas, caminando en grupos, subiendo y bajando de los buses que los llevan de un lugar a otro, paseando por parejas o pequeños grupos ingresando a tiendas y restaurantes; los sábados y domingos los turistas invadían la plaza de armas y le daban un colorido especial, allí están quienes les ofrecen souvenirs, tours y porque no lustrarles los zapatos.

Una lluvia intensa sobre el Cuzco hizo incrementar el caudal de río Vilcanota que discurre por todo el Valle Sagrado de los Incas, así, este río, al ingresar hacia la localidad de Aguas Calientes, luego de Ollantaytambo, llegó con tal fuerza que dejó estropeado muchos trechos de la línea férrea por la que llegaba el turista al destino Machu Picchu.

Este evento de la naturaleza dejo aislado a Machu Picchu y Aguas Calientes, el efecto inmediato fue que más o menos 4,000 turistas quedaron literalmente varados sin poder salir hacia Cuzco, con la consiguiente falta de alimento, agua y servicios. El dinero en efectivo dejó de salir de los cajeros, el precio de la comida y el agua subió (a río revuelto ganancia de pescadores), la desesperación empezó a hacer presa fácil a las personas que tenía la urgencia de salir de Machu Picchu para continuar su periplo. El Gobierno tuvo que hacer un puente aéreo impresionante con helicópteros para evacuar a los turistas y llevar alimentos y agua. En fin, una situación de emergencia sin precedentes.

La afluencia de turistas a Machu Picchu se ha detenido, ha quedado suspendida; dicen que restablecer la línea férrea tomará como unos dos meses, otro tiempo similar será aquél que se tome en restablecer lo más difícil, la confianza del turista en que si vuelve a suceder lo que sucedió tendrá la garantía de que no le pase nada y, si acaso ello sucede, no quedar aislado y tener que ser virtualmente “rescatado”, tal y como se informó a nivel mundial sobre la actividad que el gobierno tuvo que desplegar para evacuar de Aguas Calientes a los más de 3000 turistas que quedaron aislados en su destino, mediante vuelos constantes de helicópteros.

El Cuzco ahora está sin la presencia de turistas, esa afluencia continua de ciudadanos del mundo con destino a Machu Picchu y de paso por el Cuzco se ha detenido. Sin duda, el impacto en la economía cuzqueña que vive del turismo es muy grave, como grave es la pérdida de ganancias de esas empresas no cuzqueñas que explotan el turismo y dan trabajo a cuzqueños. De una manera u otra todos pierden.

¿Que ha quedado luego de esta lección de la naturaleza?

Lo primero, que ante un embate de la naturaleza, el pueblo de Aguas Calientes puede ser borrada del mapa. No sé cuanto se atienda a esta lección, lo más seguro es que la actividad continúe allí como hasta ahora, sólo que la historia se repetirá en el futuro y no sé – no estoy seguro – si se evacuarán turistas o cadáveres. Alguien dijo, con orgullo, “las ciudadelas inkas no han sufrido daño alguno”, claro y obvio, es que lo Inkas no fueron tan negligentes para construir Machu Picchu, por ejemplo, abajo donde esta Aguas Calientes, sino que ellos construyeron esa Llaqta Inka arriba pues sabían guardar respeto por la naturaleza, lo mismo puede decirse de Ollantaytambo, de Pisaq y el mismo Saqsayhuamán.

Lo segundo, la demostración de cuán frágil era y es el sistema de explotación del recurso turístico denominado “Machu Picchu”, pues si la primera lección se asume como verdadera, se ve que tantas empresotas de renombre nacional y mundial, no tienen un plan que afronte la contingencia latente que la naturaleza representa para sus clientes y huéspedes, pues el golpe de la naturaleza podría haber sido mayor. Tal vez sea el tiempo de pensar que Aguas Calientes debiera ser sólo una eficiente estación de tránsito y nada más, tal y conforme lo fue en el pasado.

Lo tercero, que gran parte de la economía cuzqueña depende del turismo y éste en particular de Machu Picchu; si más de dos meses tomará restablecer la confianza en ir a ese destino, no cabe duda que muchas pequeñas y medianas empresas de servicios turísticos se vendrán abajo, como siempre la cuerda se romperá por el lado más débil: los trabajadores, llámense estos guías, porteadores y empleados de planta. Resulta obvio que las pequeñas empresas no tendrán un respaldo económico suficiente para poder soportar sus planillas, pero ¿qué hay de aquellas cuyos nombres son rimbombantes? Si no pueden soportar dos o tres meses sin la actividad económica a la que estaban dedicadas, quiere decir que sólo explotan el turismo a tajo abierto, sin previsión alguna y así como le piden al trabajador su esfuerzo y dedicación en épocas de bonanza, no es justo que ahora se la devuelvan a los trabajadores?

Será el tiempo de ver aquellos restaurantes que menosprecian a los cuzqueños, sus precios los excluyen de su ámbito de sus servicios, para poner sus precios a su alcance y, así, hasta que vuelvan los gringos, soportar el momento con los mestizos y cobrizos. ¿Será posible una campaña así?. Total, cuando vengan nuevamente los gringos todo seguirá igual, al menos por un tiempo y como parte de una economía de sobrevivencia esos lujosos restaurantes deben mirar al Cuzco y a los cuzqueños. Es curioso, pero estos negocios pensados en gringo ¿podrán algún día pensar en cholo?, al menos para pasar el mal momento.

No sé por qué, pero siento que ahora Machu Picchu se está tomando, gracias a la madre naturaleza, un pequeño descanso, un pequeño respiro… de tanta presión y volumen de visitantes sin control alguno. Creo que en la Plaza de Armas del Cuzco – al menos por un tiempo breve – se hablará sólo castellano. No sé porque pero pienso que de este embate de la naturaleza debemos sacar varias lecciones y que la más importante es explotar Machu Picchu de la forma más consciente y racional posible ah… y sin olvidar al Cuzco y a los cuzqueños.

jueves, 2 de julio de 2009

¿No había gatos en Hamelin?


Definitivamente los tiempos han cambiado, cuando era niño había que escuchar los cuentos de una persona mayor que o bien te los contaba, o bien te los leía de un libro; ahora, mi pequeña Sofía se sienta frente a la computadora, introduce un disco compacto y de pronto en la pantalla aparecen las imágenes y el audio de un cuento; ella me pide que la acompañe mientras ve y escucha el cuento varias veces.

Hace varios días que está encantada con el cuento “El Flautista de Hamelin”, lo ha leído, mejor dicho, lo ha escuchado y visto varias veces en la computadora; ella siente especial atracción por la tonada de la flauta que acompaña el audio de voz y las imágines; no sé exactamente lo que perciba del cuento, pero surgen muchas preguntas que no tarda en plantearme.

Como quiera que en Hamelin apareció una sobrepoblación de ratones que pusieron de vuelta y media a sus pobladores, y considerando que Sofía ha visto en varios dibujos animados a Jerry (gato) en persecución implacable y permanente al pobre de Tom (ratón), que grafican esa secular enemistad entre los gatos y los ratones sólo capaz de cesar por la intervención de nuestro Fray Martín, era natural que Sofía me pregunte, así de frente y sin preámbulos: “¿no había gatos en Hamelin?” y la pregunta es lógica, pues si los hubiese habido de seguro los ratones no hubiesen inundado Hamelin, - habrá pensado así Sofía.

Pero lo que llamó también la atención de Sofía y de manera más preocupante, fue el incumplimiento y las consecuencias del mismo que se dejan ver en el cuento. Papi ¿por qué el flautista se llevó a los niños? y la respuesta indirectamente se la da ella misma pero con otra pregunta, papi ¿Por qué el Alcalde no le pagó al Flautista?

Bueno, vamos por partes, como diría el inubicable Jack; pienso en cómo responder y no hallo mejor manera de hacerlo que buscando al profesor de derecho de obligaciones que soy para decirle a Sofía, en los términos más simples posibles las razones que llevaron al pueblo de Hamelin a incumplir su obligación con el Flautista.

Esta vez – pienso – antes de contestarle a Sofía que tanto la gente de Hamelin como su Alcalde se merecían mutuamente, porque en conjunto fueron quienes decidieron no pagar al Flautista y eso de que cada pueblo tiene el gobernante que se merece y que cada gobernante tiene el pueblo correspondiente ya no sólo es cuento sino una triste realidad y a veces hasta por triplicado ¿no coterráneos?

La invasión de ratones en Hamelin hicieron que su pobladores ya no pudiesen vivir tranquila, entonces surgió la necesidad de hacer algo al respecto y por eso se acudió a la autoridad del Alcalde para solucionar el problema, fue cuando alguien que conocía al Flautista sugirió contratarlo, y a cambio de un pago de dinero por sus servicios, asumió la obligación de llevarse a todos los ratones hacia el río para que se ahoguen, propósito que cumplió con la legítima expectativa de lograr el pago por sus servicios. Eso, Sofía, hoy en día se conoce como un contrato de locación de servicios.

Pero sucedió que una vez liberado el pueblo de Hamelin de la plaga de los ratones, luego del festejo y con el mal liderazgo de su Alcalde decidieron no pagar el servicio cumplido por el Flautista y, lo peor de todo, es que minimizaron el esfuerzo de éste. Entonces, Sofia, tanto el pueblo de Hamelin como su Alcalde incumplieron su obligación; algo así como no hacer la tarea y que comúnmente se conoce como la cultura del perro muerto.

Pienso ¿cuántos deudores hay en nuestra sociedad que no sólo no pagan por el servicio que se les ha prestado, sino que además tienden a minimizar el servicio mismo e incluso menospreciar a su acreedor y el servicio o trabajo prestado, originando tantos juicios en vano?.

Sofía, así como tú te preguntas si había gatos en Hamelin, yo me pregunto “¿no había jueces en Hamelin a los que el Flautista podía acudir para demandar el pago por su servicio? y si los había ¿esos jueces serían imparciales?”; será por eso que el flautista, que de seguro no era de Hamelin, no halló mejor manera que procurarse justicia por mano propia; entonces, tomó su flauta, la empezó a tocar y mientras el pueblo estuvo ocupado, se llevó encantados a todos los niños de Hamelin y ellos nunca más volvieron a sus hogares y dejaron sumidas a sus familias en la peor de las tristezas y el pueblo recriminó al Alcalde por el incumplimiento y se armó la del gran bonetón. El pueblo de Hamelin pagó caro su incumplimiento, pero de seguro cambiaron al Alcalde, si es que no lo lincharon, pues lo que dice el cuento es que lo amenazaron con el ostracismo. Alguien tenía que pagar el plato ¿no?

Creo que los niños de ahora no son como los de antes, pienso que si bien pueden interesarse en los viejos cuentos de historias simples, debe emplearse un buen tiempo en razonarlos y hacer girar preguntas en torno a la historia, sólo así cada cuento rejuvenecerá en cada niño que cada vez es más despierto que el anterior, ¿no Sofía?.

Sí Sofía, en Hamelin no había ni gatos que exterminen ratones, ni jueces que hagan justicia, pero lo que sí había en ese tiempo del cuento y en la realidad de nuestro tiempo, es el incumplimiento de las obligaciones, sino, preguntémosle a Caín o a los hermanos de José; esas conductas, Sofía, no son cuento pero quédate tranquila que a ti no te llevará el Flautista.