sábado, 31 de diciembre de 2016

SANTURANTIKUY


Fernando Murillo Flores

Felizmente, para mí, la Navidad está fuertemente vinculada al Santurantikuy. En mi hogar cuzqueño siempre vi y viví el ritual de atar el nacimiento con elementos propios que se compraban en la Plaza de Armas: pastitos, paja, piedritas, conchitas, salvajina, palitos, etc., para finalmente poner esas figuras propias de los artesanos cuzqueños, que rodeaban el pesebre con las imágenes de José y María, la vaca y el burro, con una ausencia que finalmente desaparecería la noche del 24 cuando se colocaba al niño. Luego de la bajada de Reyes (6 de enero), el nacimiento debía ser desatado.

Era de siempre ver cómo desfilaban por mi casa de San Andrés, parientes y amigos que venían a ver el nacimiento y siempre escuchar en los diálogos unas preguntas obligadas ¿fuiste al Santurantikuy?, ¿cómo te pareció?, y las respuestas más que obvias siempre terminaban luego de opinar sobre aquello que gustó o no gustó en el Santurantikuy, pero sin duda esta tradición y costumbre era el centro de la navidad cuzqueña.

Cuando era niño recuerdo haber ido al Santurantikuy de la mano de Elena, mi madre, cada 24 de diciembre por la mañana, para ver las imágenes de los nacimientos, de los pastorcitos, de la sagrada familia, de los ángeles, los padres eternos. También recuerdo cómo al frente de la Compañía de Jesús familias de campesinos traían una serie de elementos naturales para el nacimiento que sí o sí comprábamos para terminar de dar algún detalle al nacimiento del año.

El Santurantikuy representa para mí una costumbre que, año tras año, mi familia fue cuidando con su presencia y participación, como de seguro lo hicieron cientos de familias cuzqueñas; es una fecha en la que los artesanos cuzqueños muestran su arte con sentido religioso y popular, que tiene como eje temático el nacimiento de Jesús y la representación de cómo fue este advenimiento en Belén, pero con una propia identidad de imaginación.     

La UNESCO, al aprobar la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, definió el Patrimonio Cultural Inmaterial en los siguientes términos: “Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. A los efectos de la presente Convención, se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

Qué duda cabe que el Santurantikuy es parte del Patrimonio Cultural Inmaterial del Cuzco, pues cumple con todas las características de la definición trascrita. Estas líneas son un testimonio del Santurantikuy desde la perspectiva de un niño cuzqueño de 50 años; si alguien quiere leer un estudio sobre esta tradición y costumbre, les recomiendo “El Santurantikuy. Ayer, Hoy y Mañana. Cambio permanente y posibilidades. Estudio histórico – etnológico” del Historiador Martín Romero Pacheco, con el apoyo de investigación integrado por Carlos Rado Yáñez, Yony Dueñas Castillo y Carmen Bedia Quispe.

El Cuzco es una ciudad histórica, en sus espacios alberga tradiciones y costumbres vivas, en ella aún se pueden ver como la cultura andina libra, desde su identidad, resistencia y logra cierta continuidad a través del tiempo. Por eso mismo el Cuzco batalla diariamente ante el fuerte influjo del turismo que, como tal, no es nada malo pero para que siga siendo el atractivo que es como ciudad histórica, debemos preservar esos espacios, sus tradiciones y costumbres.

El Santurantikuy es una de esas costumbres y tradiciones cuzqueñas que se dan en uno de los espacios más importantes de su identidad física: la Plaza de Armas y, como tal, es una que se repite año tras año y siempre un 24 de diciembre.

Preservar el Santurantikuy implica respetar siempre su identidad, su espacio y su tiempo. No cabe hacerlo de otra forma, en otro espacio y en otra fecha o fechas. El Santurantikuy es, únicamente, cada 24 de diciembre y en la Plaza de Armas; cuidemos esa tradición frente a intentos de introducir desde el poder sin autoridad, cambios bruscos y no propios de su misma evolución. Es muy penoso ver como soterradamente el año pasado, las autoridades permitieron – sin publicitarlo – que en la Plaza de Armas, el 23 de diciembre, se instale una previa feria al Santurantikuy del 24 de diciembre, pretendiendo – espero no se logre – introducir una abrupta modificación a la tradición y costumbre, haciendo que pierda su identidad. Si seguimos así terminaremos haciendo un martes santo, para que el Taytacha también salga el martes de semana santa o, de pronto trasladar, del miércoles, la entrada de Corpus Christi, al día jueves, para así hacer que el viernes sea la procesión y lo empalmemos con el sábado.         

Actualmente sigo yendo al Santurantikuy sólo el 24 de diciembre, sé que muchas cosas se han ido perdiendo y otras han ido cambiando. Javier, Franco y Sofía son aquellos niños cuzqueños que llevé al Santurantikuy, como lo hizo mi madre conmigo; lograron ver los silbatos de metal que llenos de agua asemejaban el cantar de un pajarito; siempre se compran un hombrecito de madera que al ajustar los palitos paralelos que lo sostienen hacen mil piruetas; vieron los camiones de madera en los que de vez en cuando se lograba ver a los niños empujándolos; saben lo que es comprar pastitos, piedrecitas, pajitas, figuritas, pastorcitos, nacimientos pequeñitos, para ponerlos en el nacimiento en la noche del 24 de diciembre.



Saben lo que es ir dando vueltas por la Plaza de Armas y encontrarse con el tío Jorge y la tía Yemira, con sus tíos, sus primos, sus amigos, nuestros amigos… todo esto gracias a ese espacio maravilloso que es la Plaza de Armas del Cuzco y de ese Santurantikuy que nació en algún momento de nuestra historia en ese mismo espacio, generando una costumbre y tradición que debemos continuar cuidando en su esencia e identidad, lo cual empieza por entender que sólo puede darse un 24 de diciembre de cada uno de nuestros años cuzqueños.    

domingo, 6 de noviembre de 2016

Una carta más para Sofía


Fernando Murillo Flores[1]

Querida Sofía:

¿Te enteraste que en Juliaca, un niño de ocho años estaba en el auto que su padre conducía en estado de ebriedad, cuando fue intervenido por una policía, y grabó con un celular el diálogo de la autoridad paterna con la autoridad policial? Sí te lo conté el otro día en el desayuno.

Bueno, el padre al manejar un automóvil en estado de ebriedad estaba cometiendo un delito y sin duda ponía en riesgo la vida del niño, su hijo que iba con él. De seguro la policía estaba patrullando o vigilando cuando advirtió el hecho e intervino al chofer que conducía ebrio, es decir, a la autoridad paterna del niño.

La autoridad policial, es decir, la policía, inicia un diálogo con la autoridad paterna que, por cierto estaba en falta, y le instruye lo que considera que éste ya sabe, que conducir en estado de ebriedad es un delito, y acto seguido la autoridad policial le pide a la autoridad paterna “dos azules” es decir, dos billetes de S/. 100.00, es decir, una coima de S/. 200.00 para no ver el delito, para no cumplir con su función, con su responsabilidad.

La autoridad policial no se percató que el hijo de la autoridad paterna la estaba filmando con un celular y recién lo hizo cuando todo había quedado registrado, muy tarde… Sabes hija, me hice una pregunta que ahora comparto contigo ¿Por qué el niño de ocho años decidió registrar con el celular a la autoridad policial?

Creo que la respuesta, si bien es simple, es dolorosa. De un tiempo a esta parte los ciudadanos han venido registrando hechos ilícitos – como el que te comento – que son protagonizados por la autoridad policial, como cuando ese ciudadano español que iba en motocicleta hacia Lima por la Panamericana Sur fue detenido dos veces por la autoridad policial y las dos veces fue víctima de pedidos de coima y todo quedó registrado en la cámara Go pro que tenía instalada en su casco ¿tan torpes son nuestros policías que no pueden ver una cámara en un casco de un motociclista? Bah. Y, la autoridad policial no se queda atrás cuando, por ejemplo, hubo agresión de parte de una mujer a un policía en el aeropuerto de Lima, o de una mujer ebria que salía de un restaurante, a otro policía, o cuando una policía grabó a un político con aspiraciones, expresándose de mala manera contra la policía.

Entonces, la respuesta, el niño de ocho años sabía que si la autoridad policial te interviene algo malo puede pasar y, entonces mejor grabarlo que no. Y nuestro niño grabó ese diálogo nada edificante entre dos autoridades, la paterna y la policial.

Qué triste para un niño de ocho años que su padre lo lleve en el auto, conduciéndolo en estado de ebriedad, y que triste para ese embrionario ciudadano debe ser que la policía, la autoridad policial, en estado ecuánime, pida coima a su padre para pasar por alto el delito que éste está cometiendo, incluso en agravio de la integridad de su hijo. Qué triste Sofía, qué triste.

La policía, la autoridad policial, debió intervenir al conductor ebrio no sólo por ese hecho que de por sí es grave, sino porque debía velar por la integridad del niño que iba en un vehículo conducido por un ebrio, padre o no. Entonces, el niño ve que la autoridad paterna es la nada y que la autoridad policial es otra nada.

¿Qué conclusión tiene ese niño ahora en su cabeza? i) que la autoridad policial no cuidó su integridad; ii) que a la autoridad paterna, no le interesó su integridad; y iii) que la autoridad policial con un delito, pasa por alto otro delito, y que cómo el Chapulín Colorado no existe, no habrá nunca alguien que lo ayude.

Que distinto es el poder de la autoridad hija mía, que distinto. Poder tiene cualquiera, la autoridad a cambio se va adquiriendo día a día, quien tiene autoridad tiene el poder de ésta, quien tiene el poder sin autoridad, no tiene nada. Siempre debes considerar que Jesús, Gandhi, Luther King eran poderosos porque tenían autoridad, a cambio, sujetos como Hitler, Mussolini, Pinochet, fueron poderosos pero sin autoridad.

Ante ese niño, su padre es su padre, ello no podrá cambiarse nunca, recuerda que Darth Vader dejó caer a su hijo Luke al vacío con su actitud de llevarlo al lado oscuro de la fuerza y de nada valió ese momento en el que le dijera “!yo soy tu padre¡”

Ante ese niño, la autoridad policial es la que tiene su país, no sé si ello cambie, tal vez, pero entre tanto ello pase, cada vez que se le acerque un policía estará presto a documentar el momento, pues a ayudarlo no viene, ah y no vaya a ser que cuando el niño sea adulto y esté manejando ebrio – total su padre lo hacía – ya no sean suficientes doscientos soles, sino más.

Ese padre ya no tiene autoridad, esa policía ya no tiene autoridad. Nuestro embrionario ciudadano tendrá serios problemas para identificar el bien del mal, pues esta vez el mal estuvo en su padre y en la policía, y el bien nunca estuvo en quienes debió estar, es decir, en su padre y en la policía; y si no estaba en la policía debió estar en su padre, y si no estaba en su padre debió estar en la policía, así por lo menos hubiese visto al bien contra el mal, pero ver el mal y el mal es cosa de locos. Pobre niño, pobre futuro ciudadano.

Sofía, hija mía… tu hermano Javier (26), nuestro Abogado, está por un año en Madrid estudiando su maestría, luego de una estancia de investigación por tres meses en Valencia; tu hermano Franco estuvo en Boston por un tema de investigación universitaria, estuvo en Islandia por un tema de estudios universitarios y está a punto de ser nuestro Médico a los 24 años; ellos son tus autoridades, ellos son tus estrellas, sé que te quieren un montón, eres una de las maravillas que la vida les dio. Te están dejando vallas altas hija mía, sé que las pasarás tú también, lo supe cuando te vi estrenar tu chaqueta militar, y ver que en las solapas verde olivo, colocaste los accesorios que te trajeron tus hermanos de Islandia y Europa. Al infinito y más allá Sofía.    




[1] Papá de Sofía.

domingo, 11 de mayo de 2014

Querida Sofía:


Fernando Murillo Flores[1]

Hija: Sé que tarde o temprano ingresarás al ciberespacio, sé que tu embrionario correo electrónico crecerá y también sé que luego tendrás una cuenta que te permitirá ingresar a las denominadas redes sociales; lo sé Sofía y cuando ingreses a ella espero que en tu familia te hayamos logrado educar por completo, que tengas una personalidad a prueba de todo y que tu temperamento esté lo suficientemente templado para que hagas de esos instrumentos, eso, instrumentos en tu vida y no que tú lo seas de ellos, ni que te sometan o sometas a través de ellos.

Nunca olvides que todo aquello que el hombre ha creado es una extensión de sí mismo: el microscopio extiende su posibilidad de ver lo pequeño; los binoculares su posibilidad de ver lo lejano; los equipos de audio, potencializar su voz, su canto, su música; los audífonos, su capacidad de escuchar; el teléfono, acercar al otro en su necesidad de comunicarse con él, las variables de éste: el celular, el correo electrónico, el twitter, el facebook, todo esto optimiza la necesidad humana de comunicarse con el otro y los otros.

Si todo ello lo manejas bien, habrás logrado instrumentalizar esos medios; si lo manejas mal, habrán logrado instrumentalizarte, someterte y dominarte, serás como todos esos imbéciles que van físicamente a clases o a una conferencia o a una reunión, presas de esos instrumentos, al pendiente de una tonada, de una vibración, de un mensaje, de una llamada que termina desenfocándote de tu objetivo inmediato o mediato – que por cierto los debes tener – o, lo que es peor del respeto a los otros, sumergiéndote en un falso status, en una falsa imagen de elegancia que realmente son expresiones de lo huachafo, amén de presumir ser importantes por utilizar, sin tacto alguno, la pantalla táctil.

Amor mío, pero, ¿por qué te molesto con este rollo de tío anticuado? En principio dejo en claro que todos esos instrumentos de optimización de la información y comunicación, son el escenario de tu tiempo, eso está fuera de toda discusión contigo, es más, tienes todo el derecho a ellos – a Dios gracias te los puedo costear –, pues además son el medio idóneo para tu instrucción escolar y universitaria en el futuro, no tu educación, sino instrucción. Tu educación, buena, mala o fea, ha sido responsabilidad de tu padre y madre y en alguna medida de tus otros dos padres, tus hermanos Javier y Franco, amén de tus abuelos y tus tías.

Lee esta noticia hija mía: “La aglomeración alrededor del cuerpo convaleciente de Fabiane Maria de Jesus, de 33 años y madre de dos hijas, podía verse en los diferentes vídeos colgados en Internet el pasado sábado. A Fabiane la lincharon hasta la muerte porque una página en Facebook había subido un retrato robot de una mujer que supuestamente hacía magia negra y estaba secuestrando niños en Guarujá, una localidad del litoral de São Paulo. La comunidad de Morrinhos, barrio periférico de la ciudad, vio el retrato en Internet y lo asoció a Fabiane Maria. El rumor se propagó y, el sábado, cuando Fabiane llegaba a su casa, fue atacada, amarrada y golpeada durante más de dos horas. La víctima no se sobrepuso de las heridas y murió el lunes.”[2]

Ves como toda una multitud se sometió a uno de esos instrumentos y terminó matando – fuera de toda razón (léase imbéciles) – a una mujer, madre de hijos, por el solo hecho que la figura puesta en la red, se parecía al rostro de la pobre mujer. Mira cómo una persona puede ser atacada por esos medios, su intimidad puesta en boca de todos por esos medios y, lo que es peor – cosa que no debes hacer jamás – sobre exponerse mediante esos medios, poniendo fotos, por ejemplo, de momentos que muy bien pertenecen al ámbito privado de una persona.

En algún tiempo atrás un insulto, un altercado o intercambio de palabras no pasaba de ser un incidente que muy bien quedaba en el ámbito privado de sus protagonistas. Hoy, a diferencia de antes, esos mismos hechos se ponen de relieve público a nivel global de una manera sorprendente. Te imaginas si cuando nuestro Nobel Vargas Llosa le propinó el golpe al Nobel García Márquez (1976), hubiese habido el Twitter o el Facebook, de seguro el incidente se hubiese propalado cual reguero de pólvora a nivel mundial y la aldea global se hubiese visto sumergida en dimes y diretes, pero esos medios no existían, por tanto, no paso de un incidente célebre por cierto y ahora un hecho histórico, ¿cuál fue el motivo la razón del derechazo? No lo sabemos, uno de los que podría haber contado el por qué ya murió, y el otro que vive ha dicho que así como el colombiano se llevó el secreto a la tumba, él hará lo propio. Ves de allí no pasa.

Pero hoy pasa algo en la vida de alguien, por más nimio que sea el hecho, y zas, en un instante ya está en la red y en boca de todos. En el colegio, en la universidad, en el trabajo, lo más pequeño y lo más mínimo se hace una bola inmensa y fuera de control cuando se “cuelga” la noticia, la foto, el comentario etc. Así, la intimidad que por si acaso hija es un derecho que tiene toda persona, es arrasada por mano propia, es decir, si uno mismo no pone la muralla que protege su intimidad y por el contrario la tira abajo, luego que no se queje.

Sueño para ti que tengas amigas que te hablen en persona, cara a cara, de frente y en persona; amigas que aguarden decirte las cosas con calma, que te abracen, te tomen de la mano y generes lazos humanos con ellas; sueño con que tus amigos te hagan sonreír, sonrojar, ruborizar o “asar” en persona y que no lo hagas frente a una pantalla táctil ante un mensaje, sino ante una persona; sueño para ti que sepas lo que es la paciencia, la meditación, el pensar pausadamente cuando debas expresar un sentimiento.     

Bueno hija… “el viento arrecia”, cuida tu barco, extiende o recoge las velas cuando sea preciso, disfruta el sol, la lluvia, siente el calor y el frio, contempla la luna; aliméntate de lo básico y elemental, vístete siempre a tu gusto, camina de frente, domina el escenario, toma un libro y siente el olor a papel y tinta, debes aprender algo que para mí fue cotidiano, la paciencia de saber que el mundo no es un click a través del mouse; llámame por el cel cuando sea oportuno y preciso, cuando tengas que decirme que me deseas escuchar; contáctame por el skype cuando me desees ver; envíame un mail cuando debas decirme algo importante, como “te amo” y “extraño”, por ejemplo. Pero sobre todo ahora que aun estamos juntos, abrázame, bésame, dime al oído que me quieres y veamos el mundo – hasta donde nos sea posible – juntos y en la misma dirección. Nos hablamos Sofi, ten prendido el cel, pero si estas haciendo algo importante para ti, no me contestes, lo entenderé, te llamo o me llamas luego. ¿Ok?    



[1] Papá de Sofía.
[2] http://internacional.elpais.com/internacional/2014/05/08/actualidad/1399557375_772228.html

viernes, 14 de febrero de 2014

Entre Claudio II y San Valentín ¿quién tenía la razón?

Querida Sofía:

Acepta mis disculpas por esta carta tan extemporánea como inoportuna, pero siento que te la debo enviar, de todos modos hija mía.

A mí la verdad es que los días, todos sin excepción, me parecen iguales; somos nosotros quienes en esa absurda pretensión de apoderarnos del tiempo le hemos puesto nombres, lo hemos agrupado, lo contamos, lo añoramos e incluso deseamos saber que nos depara. Lo único diferente, hija mía, en las estaciones, los años, los meses, los días, las horas, los minutos y los segundos es lo que tú puedas hacer en tu vida – que cronológicamente es finita – y lo que motives que otros hagan con la suya (como padre aspiro a que seas líder), pues mira que la naturaleza hace lo suyo, pues en las estaciones el calor puede ser más o menos intenso, las hojas no caen igual, las flores y animales no son los mismos, el frio puede ser más crudo. La humanidad siempre ha salido airosa de las travesuras de la naturaleza, y tú Sofía eres una humana preciosa.    

La leyenda cuenta que Claudio II, emperador de Roma, vía decreto prohibió que sus soldados se casen pues consideraba que para el servicio, solteros eran mejores que casados al no tener vínculos conyugales y familiares propios. Pese a dicha prohibición, San Valentín, que era sacerdote en esa época, casaba a los soldados que así lo deseaban desacatando la disposición imperial, seguramente porque creía que el matrimonio no era lo que el emperador sostenía y porque los soldados tenían la esperanza – no creo que la certeza – de volver con vida e íntegros de la guerra, pues no creo que alguien en su sano juicio quiera dejar una viuda y decir amar a su esposa y peor si deja hijos, claro que la esposa de un militar sabe que eso sería posible, pero tendrá que armarse de valor para no volver a ver al ser amado y recién casado, o recibirlo sin un pie, sin un ojo o un sin un brazo, o de repente loco, en todo caso bien le haría leer “El amante de Lady Chatterley” de D. H. Lawrence, para irse preparando o tener la remota esperanza, si hay hijos de por medio, que todo termine como en la película “Pearl Harbor” (2001) donde sí hubo plan B.

La vida, hija mía, es prácticamente un campo de batalla o al menos en eso la hemos convertido; la lucha por estar bien en ella, ya no digamos por triunfar y tener éxito, empieza cada vez más temprano; los padres, por ejemplo, dejan a sus hijos cada vez más pronto en manos de otras personas para que los eduquen, para que los cuiden, ¿te acuerdas que estuvimos un día y por la tarde en un parque en Lima y vimos como los niños y los perros estaban siendo cuidados por nanas?. Hoy en día los niños son tan intocables como inmaculados, son todas unas piezas de loza china, ver pero no tocar.

Eres mujer, hija mía, te imaginas encontrarte en la vida con uno de esos niños que a pesar de ser hombres aún tienen la viscosidad del huevo o la leche de la mamá en sus cachetes, que piensan que el perro es su hermano, que quieren más a la nana que a su madre, que un deseo se le convierte en realidad sin siquiera desearlo o de esforzarse por él. O lo que de repente es peor, uno de esos que no diferencia entre una caricia o un lapo (cachetada en términos light), pues su padre le hizo ver cotidianamente como esas dos palabras son sinónimo – todo un Brutus – y que a pesar de ello son grandes señores, profesionales, profesores y decentes con un aire de cool criollo y cosas así, pues no menos cierto es, hija mía, que como dice Savater: “También en los países democráticos y desarrollados a menudo los más pequeños pagan en la intimidad del hogar agobios y frustraciones de quienes deberían cuidarlos con la alegría que hace madurar[1]. Más vale que a esa guerra – hija mía – esos vayan solos a su propia guerra, déjalos ir apenas los escanees de pies a cabeza.  

Pero mira que el decreto de Claudio II se hizo – como siempre – en función de los varones, no en función de las damas. Entonces, invirtamos eso e imaginemos que la prohibición diga: las damas que se apresten a ir por la vida, tienen prohibido casarse. ¿Qué dirías tú?, no lo sé, pero a como van las cosas yo le apuesto a Claudio II, pues el matrimonio es como la lotería, que te toque un buen hombre como esposo es como uno en millones, o como hallar una aguja en un pajar. No desearía que te encuentres con un pegaloco o pegalón, con un hijito de mamá o engreído de pacotilla, con un bueno para nada, con un mediocre, con un egoísta y materialista o con un mal criado o mal educado, que abuse de tu amor, de tu cariño, de tu entrega, de tu trabajo, de tus éxitos (si acaso lo permite) y encima que de todo eso te enteres después del sí. No, no hija, si es así entonces mejor vas por la vida sola que mal acompañada.

Pero que tendrás que elegir llegado el momento tendrás que elegir y entonces deberás recodar que uno está en aquél lugar y momento en función de sus decisiones, pues donde elijas estar y hasta donde decidas llegar allí estarás hija mía. Aunque no debes perder de vista lo que le dijo la madre de Forrest “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar

El otro día vi en un noticiario a una pareja de jóvenes universitarios totalmente felices. Lo extraordinario del caso era que ella salía – con éxito – de un trasplante de corazón y declaraban ante el reportero que se amaban y continuarían amándose. Él estuvo en todo momento al lado de ella en ese difícil trance de la vida. Muchas veces escucharás que unos dicen que hay que enamorarse con el corazón, y otros que con el cerebro, los terceros le asignan a esos extremos un porcentaje menor: 80% con el corazón, 20% con el cerebro y viceversa cuando no otros porcentajes, qué conflicto ¿no?; bueno, luego de esa noticia siento que uno debe enamorarse con el cerebro y probado está que no con el corazón, pues de ser así, la chica del trasplante ya habría dejado de amar al chico, e incluso si lo amaba en función de un porcentaje del corazón lo habría dejado de querer un tanto por ciento, pues el otro tanto se habría ido con el músculo descartado, es decir, al tacho de manera irremediable y peor si el corazón tiene memoria, lo que es imposible, por cierto.

Si te enamoras con el corazón o con el cerebro es decisión tuya, me encargaré de decírtelo; el decreto de Claudio II está vinculado, creo, al cerebro y buenas razones hay para ello; la clandestinidad de las uniones celebradas por San Valentín estuvieron vinculadas – creo – al corazón.

Bueno Sofía, llega el momento de terminar esta carta. Siento que debo decirte que el amor empieza por amarte a ti misma, sé consciente de lo que eres como ser irreductible y diferente a todos, pero lucha siempre porque te traten sin discriminación – recuerda que eres andina –; lucha siempre contra la arbitrariedad – así esta venga de quienes por quererte, podemos quererte mal –; no dejes de amarte, que tu autoestima – que debe ser como un diamante – no sea desportillada por alguien que sabe el diablo como habrá sido criado y educado – que podría ser quien elijas como pareja –; espero que sepas que en la vida – como cuando uno tiene en manos un libro – debe parar de leerlo cuando la historia no va, o no nos llena, o no nos intriga, o cuando estemos cansados porque la historia es aburrida, y le pone un marcador para continuar y si no continuas con la lectura es porque ese libro debe quedar allí porque no te interesa más.

Recuerda esa canción de Shakira “Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos empezar por uno mismo, ya sabrás la situación aquí todo está peor pero al menos aún respiro, no tienes que decirlo, no vas a volver, te conozco bien ya buscaré qué hacer conmigo.” y a Dios le pido que siempre sepas que hacer en tu vida y contigo Sofía, allí radica la esencia de tu nombre.
A la vida le pido te dé el suficiente insumo para decidir si Claudio II o San Valentín tenían la razón, espero le des al blanco, pero para ello como dice el buen Silvio en una hermosa canción: “Yo te quiero libre, libre y con amor”. Si me permites, yo voto por Claudio II.
Hasta la próxima Sofía mía.





[1] Savater, Fernando. “Figuraciones mías. Sobre el gozo de leer y el riesgo de pensar”, Ariel 2013, p. 95 

domingo, 10 de febrero de 2013

“El socio 171.761 del F.C. Barcelona”


La noticia decía: “Milan Piqué Mebarak, el hijo alumbrado anoche por la cantante colombiana Shakira en una clínica de Barcelona (noreste de España), ya es socio del F.C. Barcelona, equipo en el que juega su padre, el defensa Gerard Piqué”, la noticia sigue: “El ex directivo del FC Barcelona Amador Bernabéu, abuelo de Piqué, ha hecho este miércoles al bebé socio de la entidad catalana, con el número 171.761.

Me pregunto ¿y si a Milan Piqué Mebarak no le gustara el fútbol? o ¿prefiriese ser hincha del Real Madrid?, ¿qué hará el pobre Milan?, ¿seguir la tradición?, ¿así porque sí, nada más?

Muchas veces he visto a jóvenes parejas ataviadas con la camiseta de tal o cual equipo y el bebe que llevan consigo vistiendo la misma camiseta o, lo que es peor, el padre con la camiseta de un equipo, la madre con la de otro equipo y el bebe con una camiseta mitad de un equipo y mitad del otro equipo, luego no se quejen cuando elija otro equipo o se quede al medio.

Mucho más doloroso es ver a un niño vestido de militar con un arma de juguete y desfilando sin tener noción de  lo que es la patria o saber que hay otras formas de amarla y defenderla día a día; o ver a otro niño repitiendo frases que no entiende y que lo convertirán en un fanático al no poder cuestionar las ideas impuestas; o ver a otro niño siendo tatuado en el brazo con números cabalísticos y llorando, o ver a otra niña sometida a cirugía plástica para corregir sus orejas.

Particularmente pienso que cada uno es libre de hacer con sus cosas lo que le venga en gana, incluso con su vida; pero no creo que uno pueda hacer con sus hijos lo que le venga en gana, lo que implica su vida y, sobre todo, con su libertad, restándoles uno de los aspectos más preciados de ella: su libertad de elegir que en esencia es un valor.

Incluso creo que los hijos deberían tener el derecho, sin dar explicación alguna, de poder cambiarse el nombre al momento de cumplir su mayoría de edad, pues hay cada nombre que uno escucha o lee por allí, que van desde los absurdos hasta los extranjeros mal escritos, que realmente son un estigma de por vida.

Savater dice: “Ser libre significa que tienes la posibilidad de escoger entre distintas posibilidades, en decidir lo que quiero intentar entre el abanico de actividades propias de los humanos”[1] Estoy de acuerdo así como lo que el filósofo le hace decir a uno de sus personajes en Los invitados de la Princesa[2]: “Yo creo que uno de los primeros objetivos de la educación escolar debe ser proteger a los hijos de la influencia de sus padres. O por lo menos ofrecerles alternativas razonables.

Jean Paul Sartre dijo que “el hombre está condenado a ser libre” y en verdad no existe otra forma de vivir que no sea en un estado de libertad, respetando la libertad del otro y de los otros. No debemos hacer que un niño esté libre de esa condena dolorosa que implica el ser libre. Muchas veces, como sostiene Erich Fromm, tenemos miedo a la libertad, a ejercerla y ello es porque cada vez estamos más uniformizados, más masificados, entonces, la individualidad se sumerge en el olvido y nuestra esencia humana traducida en la capacidad de pensar, de cuestionar, de razonas esta cada vez más sumergida. 

El cerebro y el espíritu de un niño están en blanco, son en esencia una tabula rasa en la que no debemos escribir absolutamente nada que no sean las pautas para discernir entre el bien y el mal, lo necesario para asumir con valentía y a cualquier precio el deber, el respeto por los derechos del otro, el pedir por favor, el ser agradecidos, el buen comportamiento, los buenos modales, la capacidad de indignarse ante la injusticia, lo que implica inculcar ser justos e identificar la injusticia y luchar militantemente contra ella (siempre). En suma al niño se le debe enseñar la ética, es decir, el vivir bien, tomando las decisiones más justas para lograr el bien.

Hago una oración porque cada niño pueda escribir, como lo hizo nuestro cantautor Gian Marco una canción que llamó “Retrato” y en cuyas letras dice: “Tengo en un libro las palabras de mi madre, y en el recuerdo de mi padre una oración. Me dieron tantas cosas buenas, me dieron alas y mil pruebas. Me enseñaron siempre a pedir por favor (…) Hoy se desnudan sin temor mis alegrías. Y mis tristezas las descubro sin pudor. Hoy sigo siendo el amo y dueño de mis historias y mis sueños”.

Ojala, entonces, que cada niño pueda recitar los versos de William Ernest Henley y decir en cada momento de su vida: “soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma.” Ojala.





[1] Savater, Fernando. Ética de Urgencia. Ariel, 2012. P. 86
[2] Savater, Fernando. Los invitados de la Princesa. Espasa, 2012. P 105

martes, 15 de enero de 2013

Papi… ¿quién es el Che?


Fernando Murillo Flores

A las 7:30 de la mañana de un día martes 27 de noviembre de 2012, llevaba a Sofía en nuestro auto al colegio, de pronto, en la pista nos iba adelantando por el lado izquierdo un microbús y luego mi hija me preguntó ¿Papi, quien es el Che?, al terminar de pasar el microbús me percate que en él había una de esas tantas calcomanías de Ernesto el “Che” Guevara, y es la que había originado la pregunta de Sofía. Esa imagen del “Che”, basada en la famosa foto que Alberto Díaz “Korda” le tomara en 1960, es un ícono actual y vigente, por alguna razón, incluso, es una imagen de culto.

Sofía y yo estábamos a 45 años de la muerte del Che, ese octubre de 1967. En un instante me puse a pensar en cómo decirle a Sofía quien era Ernesto el “Che” Guevara sin cometer errores y, sobre todo, de cómo enfrentar las otras preguntas que vendrían luego desde esa personita de ocho añitos.

Hubo una vez – Sofía, le dije, un grupo de países en Centro América que eran una suerte de propiedades privadas, es decir, países en los que no existía más ley que la voluntad de sus gobernantes y ningún derecho para sus habitantes, los mismos que estaban sometidos a una dictadura, donde no había libertades mínimas. Luego le enumere aquellos que se me vinieron a la memoria: Nicaragua y República Dominicana, en estos países, le dije, gobernaban unos señores llamados Anastasio Somoza y Rafael Trujillo; en Cuba, gobernaba Fulgencio Batista, nada menos.

En Cuba, le conté, vivía un líder joven llamado Fidel Castro que se sublevó en contra de Batista y fracaso en un primer intento en 1953; luego que fuera indultado y exiliado en México se unió a otros jóvenes cubanos para ingresar clandestinamente a Cuba e iniciar un movimiento guerrillero que terminó con la caída de Batista y la liberación del pueblo cubano. A ese grupo de jóvenes cubanos, - Sofía, le conté, se le unió un joven idealista llamado Ernesto Guevara que tenía estudios de medicina y había recorrido Latinoamérica y, por supuesto el Perú, estuvo en Cuzco y visitó Machupicchu, a él se le llamó “el Che” porque era argentino Sofía, como Che Copete el argentino amigo de Condorito, - ¿recuerdas?.

En ese momento de la historia de ese País Cuba – Sofía, le mencioné, se justificó la actitud de esos jóvenes de utilizar la violencia de una guerrilla para derrotar a Batista que tenía el control absoluto de Cuba. Ese era, creo, su único objetivo: la libertad de Cuba y devolverle a ese país su orgullo como pueblo, su dignidad y derechos a las personas que lo habitaban.

El Che – Sofía, era un líder guerrillero nato, educado e instruido, identificado con la causa de la libertad, que dirigió la lucha en la misma línea de fuego contra el ejército y la policía de Batista. Así Sofía llegaron a liberar Cuba y todos quienes habían llegado al Poder bajo la dirección de Fidel Castro se constituyeron en los nuevos gobernantes de Cuba, lamentablemente, ese gobierno cayó en la misma actitud de Batista, establecieron una dictadura, esta vez, una dictadura de un partido, de una ideología adscrita al entonces bloque comunista liderado por la Unión Soviética que ayudó a Cuba a tener una auge en educación (bajo o nulo índice de analfabetismo) en servicios de salud pública, pero con un régimen político duro que era impuesto y aceptado por la existencia de Fidel Castro, quien ahora está retirado de la política y dirección de su país, pero que sigue como una figura emblemática tras el poder que ahora ejerce su hermano y que de seguro es el único sostén del régimen. ¿Habrá que ver qué sucede cuando muera Fidel? habrá que ver, pero, esperemos Sofía que cuando eso suceda Cuba realmente sea libre, de quien paradójicamente la liberó de Batista.

El Che – Sofía, fue nombrado por Fidel, en medio del fragor de la lucha, Comandante, cuando apenas era teniente; llegó a ser declarado hijo de Cuba, ocupó cargos importantes en el gobierno de Castro, pero él deseaba seguir luchando por la libertad del Latinoamérica que consideraba esclava del imperialismo. Dejó todo en Cuba, su posición privilegiada, los honores del poder y emprendió una nueva lucha que inició en Bolivia y allí fue muerto, ahora se sabe que fue asesinado, sus restos hace poco que fueron llevados a Cuba donde actualmente reposan para la eternidad.

Sí Sofía, él utilizó la violencia, de seguro mató a muchas personas que servían al ejercito oficial, pero lo hizo en abierta y franca confrontación con las fuerzas de un gobierno que sin duda era dictatorial y opresor, aunque también se hicieron muchos ajusticiamientos posteriores al triunfo de la llamada revolución cubana o triunfo de la guerrilla. Sí eso existió Sofía, eso es muy malo, pues nadie merece ser muerto sin más ni más, y si la pena de muerte existe en algunos lugares de este mundo, esperemos que siempre lo sea como producto de un proceso judicial con todas las garantías y pruebas. El Che, Sofía, condujo personalmente en la Cabaña, una serie de procesos judiciales sumarios a muchas personas que colaboraron con el régimen de Batista, muchos de esos juicios terminaron con sentencias de muerte, se dice que de unas 450 personas, de prisión y, en algunos casos de penas menores o absoluciones. Quienes justifican esas ejecuciones dicen que Batista, para sostener su régimen, mató como a 20,000 personas.

El Che, querida hija mía, según cuentan quienes escribieron sobre él y quienes compartieron su vida con él, era una persona muy educada e instruida, muy culta e íntegra en su vida personal y política, él nunca ordenaba algo que él mismo no había hecho, optó por ser revolucionario mediante la acción política violenta de la guerrilla en un determinado espacio y tiempo que de seguro justificó tal acción, es difícil repetir ahora ese momento histórico en el que su vida y acción política tuvo sentido, quien lo decida hacer, no sólo caerá en la mediocridad, sino en el absurdo de estar fuera del tiempo y espacio. En su vida el Che, Sofía, fue antes que un comandante, un soldado, antes que un jefe, un trabajador, nunca reclamó privilegios ni admitió que se los diesen, siempre estuvo en la línea de fuego.

Sabes, - Sofía, no debemos olvidar que en nuestro Perú existieron unos movimientos muy violentos y que nos hicieron sangrar mucho, utilizando la violencia en nombre de ideologías trasnochadas. Sendero Luminoso que fue un movimiento terrorista, es decir, delictivo y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru que pretendió ser un movimiento guerrillero pero que terminó siendo un movimiento delincuencial como cualquier otro, o peor. Estas acciones de grupos de personas equivocadas fracasaron por estar fuera del tiempo y espacio necesarios para que dichas acciones existan. Sofía, el Perú es un país de mucha historia y tradiciones, es nuestra patria, es un Estado al que debemos dar mucha estabilidad con nuestra educación e instrucción, el Perú tiene una institucionalidad, una democracia y, de seguro, muchas cosas que debemos cambiar, pero nunca debe encontrarse justificación, en esas cosas pendientes a cambiar, para la violencia, sino para las ideas y para los planteamientos, provenientes de nuestra capacidad intelectual. Eso sí Sofía, nunca pierdas tu capacidad de indignación y de rebeldía ante la injusticia y arbitrariedad, debes ser firme ante esas dos cosas que mutilan el espíritu de las personas, aunque no hay que olvidar lo que dijo Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural.”, pero Dios nos libre de estar en esa encrucijada hija mía.

Sofía, El Nobel José Saramago, dijo, “El Che Guevara, si tal se puede afirmar, continuó existiendo después de haber muerto. Porque el Che Guevara es solo el otro hombre de lo que hay de más justo y digno del espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocernos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos.”. Te cuento también que el Che les escribió una carta a sus hijos antes de partir hacia Bolivia, en esa carta les decía: “Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones (…) sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia, cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo (…)”, también le dejo otra a Fidel Castro en la que se despide y para concluirla dijo: “Hasta la victoria siempre” 

Sofía, cuando seas adolescente lee lo fundamental, aliméntate de lo imprescindible, prepárate, sobre la base de tus conocimientos para cambiar la realidad que, como dice Savater, es lo que se nos resiste y, aunque no lo logres, el intento vale y si lo logras el intento vale el doble, pues cuando uno se va poniendo viejo, vive la realidad que no tuvo el valor de cambiar. Es 24 de diciembre de 2012, Sofía y yo estamos por la calle del medio, hay una librería por allí, en los estantes veo un libro que se llama “El libro de los porqués”, se lo compro a mi hija, levanto la mirada y allí veo otro libro “Che Guevara, vida, muerte y resurrección de un mito” de Reginaldo Ustariz, me lo compro, Sofía y yo, cada uno con sus libros, nos cogemos de la mano en esta navidad 2012 con la esperanza de que en nuestras vidas, en el futuro, no claudiquemos en lo esencial: “Hasta la victoria siempre” Sofía.

martes, 1 de mayo de 2012

“Rescatando al Sub Oficial Astuquillca”



Fernando Murillo Flores[1]

Como ciudadano que soy me pregunto ¿dónde estuvieron buscando las fuerzas combinadas del Ejército y la Policía a los sub oficiales Astuquillca y Vilca desde el 12 de abril pasado, luego de que el helicóptero del que descendían fuera atacado por narcoterroristas?.

Lo cierto del caso es que el Sub Oficial Astuquillca llegó a Kiteni el 29 de abril, por sus propios medios y con la ayuda de civiles, luego de 17 días de haber permanecido en la selva del VRAE, sin alimento, agua potable, ni armas y pertrechos para afrontar al enemigo. Este joven peruano de 22 años, es un héroe y su historia merecerá ser contada, por ser como casi todos los hechos heroicos, el acto de valor individual de un hombre basado en valores y principios en situaciones extremas, o en las encrucijadas que nos da la vida, que demuestran el crisol en el que uno está hecho.  

Una operación militar y policial para el rescate de rehenes que no fue tal y una búsqueda de fuerzas combinadas para ubicar a los sub oficiales de la Policía que no encontró a ninguno en 17 días, realmente deja mucho que desear y mucho que pensar. Durante esos 17 días sólo la madre de Luis Astuquillca Vásquez, rodeada de su familia, tenía la fe de que su hijo estaba vivo.

Aun recuerdo la impresión que me causó esa ya famosa película dirigida por Steven Spielberg “Rescatando al soldado Ryan”, sobre todo los primeros minutos en los que se ve lo sangriento que fue el combate en las playas de Normandía, en las que jóvenes soldados morían sin mayor opción de resistencia ante las ametralladoras alemanas que disparaban sin cesar desde bunkers infranqueables, y la historia de un grupo de soldados que buscaban al último de los hermanos Ryan, para devolverlo con su madre, pues los otros cuatro hermanos ya habían muerto en combate.

En la historia de la película, el grupo de soldados comandados por el Sargento John H. Miller, luego de encontrar con vida al último de los hermanos Ryan, el soldado raso James Francis Ryan, se une a la resistencia de otros soldados americanos para defender una posición y evitar que los alemanes tomen un puente. En esta heroica acción el Sargento Miller es herido de muerte y antes de expirar llama al soldado Ryan y le susurra al oído “sea digno de esto”. La película empieza cuando en tiempos actuales (1998) James Francis Ryan que ya tenía 74 años de edad, lleva a su familia al Cementerio Militar de Saint Laurent (Francia) para saludar la tumba del Sargento John H. Miller y preguntar delante de ella, a su esposa, “- Alice… ¿He sido un buen hombre?”. Lo que el Sargento John H. Miller le dijo al joven soldado raso Ryan es que él debía ser digno del sacrificio de la vida de los hombres que lo salvaron para que vuelva a casa, y viva su vida con la misma dignidad en respeto a ese sacrificio; es por eso que el anciano Ryan le pregunta a su esposa si él había sido un buen hombre.

Pero, en nuestra historia, nadie rescató al Sub Oficial Luis Astuquillca Vásquez, pese a que sin duda existió la orden e intención de hacerlo. Él sobrevivió gracias a su fortaleza física, a su juventud, a su espíritu, a su determinación de vivir y, de seguro, a su instrucción para sobrevivir en las condiciones más adversas e inimaginables, entre las que la posibilidad de morir en cualquier momento era la más cruel, así como las limitaciones del equipo necesario del que debió estar dotado.

De seguro muchas historietas se dirán sobre la base de la historia escrita por Luis Astuquillca Vásquez, unas vendrán de su institución que no perderá la oportunidad de lucirlo, otras de los políticos que no se perderán de una foto a su lado y que sin duda se perderán en sus discursos, sin duda también se generará mucha leyenda y cuidado con lo que dice Perez Reverte con eso de que “La realidad suele quedar por debajo de las leyendas”; pero lo que ese muchacho vivió, lo que él sintió, los miedos que lo asediaron minuto a minuto, los pensamientos que elaboraba sobre cómo sobrevivir, así como las lágrimas que derramó al saberse sólo e impotente ante el compañero mal herido, merecen todo el respeto de los peruanos. El mayor de los respetos.

A diferencia de la historia de la película y la muerte del Sargento John H. Miller, nuestra historia real nos ha regalado la vida de un Sub Oficial de la Policía Nacional del Perú, hijo del pueblo, herido de guerra pero salvo, el Señor Luis Astuquillca Vásquez, miembro de la DINOES, y vencedor de un combate por la vida y sobre la muerte, ante quien nos debemos inclinar todos los que amamos nuestra patria, sin que él nos lo pida, para escuchar lo que nos dice al oído, desde que se apareció en Kiteni la tarde de un domingo 29 de abril de 2012: “sean dignos de esto, peruanos” y, sin esperar a que seamos ancianos como el soldado Ryan preguntarnos ¿Somos buenos peruanos?, ¿Somos buenos hombres?


[1] Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Cusco. Presidente de la Sala Mixta Descentralizada de La Convención.